sábado, 26 de septiembre de 2015

Clase N° 49 - jueves 17 de septiembre de 15




Este un pequeño resumen de la clase de la Lic. Sandra Pien, dedicada a la poética de Héctor Negro, recientemente fallecido.

Héctor Negro (Buenos Aires, 27 de marzo de 1934- 15 de septiembre de 2015) fue un poeta y periodista argentino, cuyo nombre real era Ismael Héctor Varela y que tuvo una vasta trayectoria como letrista de tango.

Fue autodidacta. Comenzó de chico haciendo letras para murgas en el barrio de Belgrano donde había nacido y ya en 1954 escribió su primer tango: Calle nuestra al que le puso música Domingo Armendaro. En 1955 fundó el grupo de poesía El Pan Duro. Escribió para la página de Tango del diario Clarín entre 1981 y 2000, además de sus frecuentes colaboraciones en periódicos y revistas literarias, publicó los libros de poemas Bandoneón de papel (1957), El fuego lúcido (1961), Luz de todos (1965), Para cantarle a mi gente (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores) (1971), La ciudad invadida (1975), Testigos de la ciudad (1977), Ciudad de los flacos aires (1981), De tango, de fútbol, de lunfardo (1985), Cancionero - Levántate y canta (1985), Tanguitos para decir, milongas para contar (1988), El tango y sus poetas (antología, 1996), Milongas, valses y tangos de siempre (antología, 1996); Más tango, más fútbol, más lunfardo (1997), Y voy cantando al andar (selección poética, 1998); Tangos: herencia y desafíos (2001), Gorrión del mundo (2005)¸ El lenguaje y la poesía del fútbol (2005) y La verdad sobre El Pan Duro-Grupo de poesía 1955/1964 (2007), entre otros.

Fue Miembro de la Academia Nacional del Tango y de la Academia Porteña del Lunfardo y fue jurado en muchos concursos vinculados al tango. Disertó sobre tango en números países.

Es el autor de numerosas letras de tangos, entre los que se destacan Esta ciudad que, musicalizado por Osvaldo Avena fue galardonado en 1967 con el primer premio del concurso de música ciudadana organizado por la empresa Odol. Sus tangos Un lobo más, Responso para un hombre gris y Un mundo nuevo fueron incorporados a la obra teatral Tres días con gerente, de Julio César Silvain, estrenada en 1966.

Otras letras de tango destacadas son Bien de abajo, con música de Arturo Penón, estrenada y grabada en 1967 por Osvaldo Pugliese, Tiempo de tranvías, estrenada con música de Raúl Garello en 1979 y Viejo Tortoni, con música de Eladia Blázquez, estrenada diciembre del mismo año en el café homenajeado en ese tango por Osvaldo Arana. Varios son los compositores que pusieron música a sus letras: José Dames en Nos quedamos sin hablar, Osvaldo Pugliese en Hermano, venga ese abrazo, Luis Stazo en Al aire libre, Aquiles Roggero en A la luz de la pensión y Osvaldo Arena en Responso para un hombre gris, Somos hoy, Oscura de piel besada, Buenos Aires vos y yo, Quiero elegir mi vida, Para bailarlo juntos, Canción de pobre, Aquella Reina del Plata y Piropo en milonga, entre otros.

Algunos de los grandes artistas que interpretaron sus obras son Los Arroyeños, Carlos Barral, Eladia Blázquez Roxana Falasca, Carmen Guzmán, César Isella, Rubén Juárez, Julio Lacarra, José Larralde, Reinaldo Martín, Opus Cuatro, Osvaldo Piro, Osvaldo Pugliese, Susana Rinaldi, Mercedes Sosa, Chany Suárez y Carlos Varela.

Fue galardonado, entre otros reconocimientos, con el Premio Prensario en 1981, el Premio Konex 1985 en Música popular, el Gran Premio SADAIC en 1993, el premio del Círculo de Poetas Lunfardos en 1998 y el Premio Konex 2005 en el rubro Música popular. La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró Personalidad Destacada de la cultura.



Recurso vinculante: Paronomasia.

Es un recurso fónico que consiste en emplear parónimos (palabras que tienen sonidos semejantes pero significados diferentes). Fue muy utilizado por los conceptistas en sus burlas o sátiras. Utilizado en canciones. Aliteración, repetición.

Ejemplos:
¡ En esto estoy y estaré siempre puesto (Garcilaso de la Vega).
¡ Entre casado y cansado solo hay una letra de diferencia.
¡ El erizo se irisa, se eriza, se riza de risa (Octavio Paz, "Trabajos del poeta, V" en Libertad bajo palabra, 1949)
¡ La mujer es para eso, paraíso, / para uso de los hombres (José María Fonollosa, «Eldridge Street»).
¡ Mimarse no es mirarse, ni minarse.



Obra poética

Hombre de dos mundos

En este tercer mundo se vive en el quinto infierno.
La ciudad tiene orillas que invaden sus arterias.
Tiene manos tendidas suplicando mandrugos
y dormideros turbios con cobijas de niebla.

Las vidrieras resguardan los lujos del mercado.
Las bolsas de residuos, la ración de los pobres.
Pero el paisaje inerme se agobia con los parias,
que sin pudor alguno lo pueblan y recorren.

El primer mundo espía desde el "shopping" blindado.
Desde el confort del "countri", desde la "caja idiota".
Espía mientras crecen jugosos dividendos
y se agranda el pedazo que le toca en la torta.

La libertad de todos es el bien más preciado.
Pero al ser bien con precio, cuesta poder usarla.
Quien más tiene más usa, por lo tanto es más libre.

Hay un poder privado que nos priva de mucho.
Y un no poder cambiar estas reglas de juego.
La culpa es de esos pobres: eternos fracasados,
que el tiempo multiplica y fracasan de nuevo.

Yo que he venido al mundo sin saber que había varios.
Que he tratado de ser y crecer bajo su cielo.
Que no pienso llevarme de este mundo más cosas
que haber pasado limpio y terminado entero...

Pregunto: ¿si el primero no es el mundo de todos?
¿Si el tercero es acaso algún mal necesario?
¿No será que ya es tiempo de emparejar los tantos?

¡Oh, señor del gran cosmos que todo lo ordenaste!
Algo aquí no funciona en este reino humano.
Los que tienen con qué, se han comprado hasta el cielo.
Y a los que nada tienen, ya ves, los condenaron.


Gorrión del mundo. Cantos, versos y poemas, Marcelo Olivieri Editor, 2005


Un lobo más

La calle me clavó
la punta de su cruz.
La calle me apretó
el hueco de la luz.

En suelas que gasté.
En tanto andar detrás.

La calle con mi piel
y con la piel de usted,
se puso la llovizna
y me enseñó a morder.

Un lobo más
que tuvo que vivir.
Tibieza y pan
me puse a perseguir.

Por pisar mal
a veces me caí.
Por no pegar
me la dieron a mí.

Un lobo más
que tuvo que aprender
a no llorar
y a saberse vender.

Por no aflojar
de adentro me arrugué
Por no entregar
lo poco que salvé.

La calle me enseñó
sus dientes y su ley
y lo que quise yo
qué caro lo pagué.

(tango)


Dios y yo

A veces,
en las tremendas tardes de Buenos Aires,
cuando el delirio y la prisa
sacuden los grillos
que aún quedan,
en las cabezas de los hombres;
entre la cifra y el horario,
entre las frenadas y los mordiscos afiebrados
que tratan de sobrevivir en la locura,
saco unos papelitos
pequeños como alas de libélulas,
blancos como esas nubes
que nadie tiene tiempo de mirar
y escribo
Trozos de poemas,
imágenes, canciones,
sueños sin medida,
palabras para las muchachas
que me escapan apuradas
e indiferentes,
versos...
Porque quiero salvarme,
salvar algún pedazo,
dar de comer a mis pájaros
atender a mis grillos

Y llenar con toda mi música
y la música que nadie aprovecha,
mis bolsillos cansados.
Por eso voy silbando
y canto a media voz en plena tarde
y sobrevivo a mi manera.
Hasta que el crepúsculo
desata mi alcancía de sonidos con alma,
mueve mis ramas
hace flamear mis pájaros ocultos.

Y mis papelitos se sueltan
como mariposas,
como hojas del otoño,
como la pelusa celeste del cielo que se fuga
y se reparten en el aire de mi ciudad,
montan su viento
y me reparten
desde la luz agazapada de mis mejores gestos,
salvándome,
salvándome...
Porque siempre
vuelvo a encontrarme con ellos
otra vez
en la tarde siguiente.
en medio del estruendo
en pleno forcejeo
cuando solamente Dios y yo
sabemos
por qué es necesario ganar la eternidad,
sobrevivir..
Dios y yo.
Ustedes, los árboles, los pájaros,
los grillos las muchachas, las lluvias,
mis papelitos
            y yo.

¿Se dan cuenta?

 La ciudad invadida





Cuidado

Baja el sol con los dientes apretados.
La vías lo prolongan hasta el miedo.
Cuidado que se afila la rabia.
Cuidado que no duerme el fogonero.

Sube el humo sus lentas golondrinas
y el fuego agazapado queda suelto.
Anda un viento de rostro amotinado.
Cuidado con el viento.

Cabecean un sueño los soldados
allí donde madruga el señalero.
La noche pesa  mucho últimamente
Cuidado con el sueño.

Hoy no ha traído Pedro el ferroviario
la canción que me silba su regreso.
Cuidado con los pobres que no cantan
que Pedro está cantando para adentro.

Hay un temblor extraño en las calles
y un silencio distinto que está ardiento.
Anda juntando fe para la gente.
Cuidado este silencio.

Cuando marchemos todos bien del brazo.
Cuidado si es que son los brazos nuestros.
Cuidado con el miedo de los mansos
Cuidado con el pan del panadero

Luz de todos. ediciones La Rosa Blindada, 1962.


Esta ciudad

Ciudad,
que se me va de las manos.
A mí
que la amasé en luz y barro.
Ciudad,
abeja de hollín porfiado.
Neón,
sobre el desvelo clavado.

Jaulón,
de bache, pared y asfalto.
La grúa sobre la pena
y una garúa de antenas
desplumándome el gorrión.

Me la mojaron raras olas de otra playa.
Entró a orejear un caracol a transistores.
Y hasta el amor, el pan y la baraja
se los trampearon con mentiras de colores.

Y yo tras ella manoteando entre las llagas,
buscándola en las madrugadas fabriqueras,
en el amor, en la amistad que no se paga,
en esa bronca que nos une con cualquiera.

Y así,
hasta entender su locura,
yo perseguí su ternura
y con la luz que me dura
le hice esta mueca de amor.
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Bien de abajo

Yo soy bien de abajo y anduve a los tumbos
cuerpeando la mala y al fin le gané.
Me pesó en el lomo conservar el rumbo.
Me costó mis golpes, pero no aflojé.

Peleé por la luz que quisieron robarme
y si perdí cosas, salvé lo mejor.
Hoy tengo el orgullo de no doblegarme.
De saber que nadie me vende un buzón.

Por eso mi tango nació retobado.
Porque me he cansado de ver aguantar.
Cuando creo en alguien, me pongo a su lado.
Y si estoy jugado no me vuelvo atrás.

Y si es que mi vida
la vivo a los saltos,
tengo tanto asfalto,
que caigo "parao".

Soy sangre rebelde, muchacho de abajo.
Yo creo en mis brazos, en lo que ellos dan.
Y del lado izquierdo me caigo a pedazos,
cuando unos ojazos me miran de más.

Mi barrio y mi gente escuchan mi credo
que a los barquinazos aprendí a cantar.
Como un canto arisco, donde el sol que muerdo
calienta mis labios para protestar.


De Buenos Aires morena

Viento que viene del Sur,
fue su ardor de muchacha.
Polen moreno en su piel
y en su voz, la fragancia.

Trajo el aroma feliz
de la flor de su patio.
Ganas de darse y vivir
desvelaban sus manos.

Sé que el poeta la amó
y la puso en su canto.
Y que su canto lloró
cuando la vio partir.

De Buenos Aires morena...
ojos de llama y milagro.
Fraguas de besos que entregan
sus labios quemando...

Cuando regresa hacia el Sur,
ni los besos le alcanzan.
Relampaguea de amor
y el adiós la desangra.

Hay que robarla del Sur
y a la vida llevarla.
Darle a la noche la luz
de su risa robada.

Sé que el poeta tembló
cuando pudo encontrarla.
Ella a sus brazos volvió
por caminos del Sur.

De Buenos Aires morena...
Hay que robarla cantando.
Pájaros ebrios y estrellas
la vienen llamando.

Y las cigarras del viento
le cuelgan su canto.



Viejo Tortoni

Se me hace que el palco llovizna recuerdos,
que allá en la Avenida se asoman, tal vez,
bohemios de antaño y que están volviendo
aquellos baluartes del viejo Café.

Tortoni de ahora, te habita aquel tiempo.
Historia que vive en tu muda pared.
Y un eco cercano de voces que fueron
se acoda en las mesas, cordial habitué.

Viejo Tortoni.
Refugio fiel
de la amistad junto al pocillo de café.
En este sótano de hoy, la magia sigue igual
y un duende nos recibe en el umbral.

Viejo Tortoni. En tu color
están Quinquela y el poema de Tuñón.
Y el tango aquel de Filiberto,
como vos, no ha muerto,
vive sin decir adiós.

Se me hace que escucho la voz de Carlitos,
desde esta "Bodega" que vuelve a vivir.
Que están Baldomero y aquel infinito
fervor de la "Peña", llegando hasta aquí.

Tortoni de ahora, tan joven y antiguo,
con algo de templo, de posta y de Bar.
Azul, recalada, si el fuego es el mismo,
¿quién dijo que acaso no sirve soñar?


Tiempo de tranvías

Tiempo de tranvías tropezando el empedrado.
Patios que se abren a la luna y al parral.
Mágicos zaguanes con temblor de besos largos.
Penas de ginebra que tanguean en el bar.

Vuelven esos ecos de las mesas de escolaso.
Noches con la barra en la esquina fraternal.
Sábado y milonga que promete el club del barrio
y el domingo, lleno de ese fútbol sin igual.

Tiempo de tranvías,
que allá se desbarrancaron.
De los carnavales
que fueron de otra ciudad.
Te vieron mis ojos pibes
encendidos y asombrados.
Te canta mi tango nuevo,
con ganas de recordar.

Tiempo lindo de tranvías,
que fueron de otra ciudad...

Fueye de Pichuco cuando el gordo era muchacho.
El violín de Gobbi y la orquesta de Caló.
Barras milongueras de Pugliese en cada barrio.
Tangos del 40 que canté con otra voz.

Era mi Corrientes colmenar de tango vivo.
Era cada ochava la promesa de un cantor.
Tiempo de tranvías, de las calles con silbidos.
Sé que ya el olvido no podrá jamás con vos.

Tiempo lindo de tranvías,
que fueron de otra ciudad...

Clase N° 48 - jueves 3 de septiembre de 2015



Este un pequeño resumen de la clase de la Lic. Sandra Pien, dedicada a la poética de
Luisa Futoransky.

Poeta y escritora, nació en Buenos Aires el 5 de enero de 1939.

Estudió música en el "Conservatorio Municipal de Buenos Aires" con Cátulo Castillo, de 1953 a 1961. De 1965 a 1968 estudió poesía anglosajona contemporánea y antigua con Jorge Luis Borges en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires al tiempo que completaba la carrera de abogacía.

A partir de 1970 emprendió una serie de viajes que la llevaron, primero a Estados Unidos, donde se ganó una beca en la Universidad de Iowa y, luego a Italia, donde estudió en la Universidad de Roma y la Accademia Chighiana de Siena.

En 1981 se radicó en Francia. A partir de 1989 ocupa el cargo de Conferenciante en el Centro Pompidou, y desde 1995 es redactora de la agencia de noticias France Presse. Los trabajos de Luisa Futoransky merecieron varios premios y distinciones, entre los que se cuentan tres premios de poesía del Fondo Nacional de las Artes, Chevalier des Arts et Lettres (Francia, 1990) y diversos premios en España, Argentina y Francia. En 1991 recibió la Beca Guggenheim (USA) y en 1993 la del Centre National des Lettres (France). Ha colaborado recientemente en diversos medios literarios y periodísticos (Ars, L'Ane, Página/30, Página/12, Clarín, El Correo de la Unesco, World Fiction, Hispamérica, Basel Zeitung, entre otros), y ha realizado también trabajos para Radio France, el Ministerio de Cultura Francés y Radio Euzkadi (España), de la cual es Corresponsal desde 1986. Vive actualmente en París.

Obra poética


Trago Fuerte. 1963. Ed. de la Casa de Moneda. Potosí, Bolivia.
El corazón de los lugares. 1964. Ed. Perrot. Bs As, Argentina.
Babel Babel. 1968. Ed. La Loca Poesía. Bs As, Argentina.
Lo regado por lo seco. 1972. Ed. Noé. Bs As, Argentina.
En nombre de los vientos. 1976. Aljafería, Zaragoza, España
Partir, digo. 1982. Ed. Prometeo, Valencia, España.
El diván de la puerta dorada. 1984. Ed. Torremozas, Madrid, España.
La sanguina. 1987. Ed. Taifa, Barcelona, España.
La parca, enfrente. 1995. Libros de Tierra Firme, Bs As, Argentina.
Cortezas y fulgores. 1997. Editorial Barcarola, Albacete, España.
París, desvelos y quebrantos. 2000. Pen Press, Nueva York, Estados Unidos.
Estuarios. 2001. Ediciones del mate, Bs As, Argentina.
Antología Poética. 2002. Fondo Nacional de las Artes, Bs As, Argentina.
Prender de gajo. 2006. Editorial Calambur, Madrid, España.
Inclinaciones. 2006. Editorial Leviatán, Bs As, Argentina.
Seqüana Barrosa. 2007. Editorial EH, Jerez, España.
Partir, digo (reedición). 2010. Libros del Aire, Madrid, España.
Ortigas. 2011. Editorial Leviatán, Bs As, Argentina.
Pintura rupestre. 2014. Editorial Leviatán, Bs As, Argentina.

Novela
Son cuentos chinos. 1983. Ed. Albatros, Madrid, España. 2ª ed., Trilce, Montevideo, Uruguay. 1986; 3ª ed., Ed. Planeta, Bs As, Argentina.
De Pe a Pa. 1986. Ed. Anagrama, Barcelona, España.
Urracas. 1992. Ed. Planeta, Bs As, Argentina.
El Formosa, 2009. Del Centro Editores, Madrid, España.
El Formosa, 2010. Editorial Leviatán, Bs As, Argentina.
23:53, Noveleta. 2013. Editorial Leviatán, Bs As, Argentina.

Ensayo
Pelos. 1990. Ed. Temas de Hoy, Madrid, España.
Lunas de miel. 1996. Ensayo, ed. Juventud, Barcelona, España


A continuación, veremos algunos textos de su autoría, que describen su Ars poética:

De dónde son las palabras (fragmento)

 “…Yo vengo de ahí, de aquellas palabras están hechas y rehechas mis frágiles ciudadelas contra la peste.
Están elaboradas de puro patchwork: frases, retazos, cosechas vitales, palpitaciones a lo largo y ancho de mis días y mis vías; mis lecturas, en suma, esta vida desordenada, esta poesía que es la mía.
En algún momento hay que admitir y lo estoy haciendo, que se viene de la cantidad de la palabra y se va hacia la calidad y exactitud de la palabra.
Hoy aspiro, ferviente, ardientemente, porque la sinceridad la doy por descontada, a ir camino de ello sin olvidar las coordenadas tramas secretas de la música interna. Las que se conjugan con las texturas más remotas y arquetípicas de la imagen, esas melodías y armonías sagradas y tan profanas, que nacen del resplandor que abandona el rayo.
La poesía en suma, como una alquimia precisa que va más allá del misterio y reside donde florece el primer asombro.”

Poesía un poder mayor

"Desde el título quise apuntar al hilo de Ariadna, a las miguitas que uno, de puro perdida, arroja en el camino, tal vez por la acendrada persistencia de los arquetipos infantiles en nuestra vida y también para facilitarles el camino a los eventuales seguidores o los pagadores del rescate.

Las miguitas en el camino tienen un poco también el sentido de guía, de mano tendida, de ahuyentademonios, de evitar ortigas y rasguños, siempre innecesarios.

En mi caso todo, salvo la vida, todo estuvo subordinado a un poder mayor, la poesía. Los compartimentos fueron desfilando en una "suma pero no resta", cada habitación o espacio, incluso el desván estuvieron, están dedicados al servicio de "La" casa, la fueron enriqueciendo, incluso a veces a mi pesar. Curiosamente esas artes, menesteres o devociones se fueron dando por períodos que superaron la "comezón del séptimo año" fragmentándose en décadas, para después irse poniendo entre paréntesis, sin desaparecer del todo, emergiendo, como en las polifonías vocales. Cuando uno menos se lo espera, una voz sorda, menguada y ronca, marca un largo solo, reina sobre la armonía y luego calderón, silencio".

El minotauro de las pasiones

"En mi propia historia y geografía sentimentales, música, teatro, artes plásticas y periodismo, "ejercieron" primeros planos durante periódicos segmentos existenciales en relación de parentesco o amistad pero en subordinación con la clave, muro maestro que siempre fue y es poesía. La poesía, país sin pistas falsas de mi alma.

Así, tareas "subalternas" para nutrir mi propio minotauro con sus arduas exigencias para sobrevivir, fueron ejercer durante décadas por ejemplo teatro y dirección de ópera italiana, en la plástica ser guía de arte contemporáneo en el Museo del Centro Georges Pompidou de París, y los últimos diez años el periodismo puro y duro de una agencia de prensa, la France Presse.

"Escuchar" el eco de las cosas me condujo a desentrañar la maraña de evocaciones entre la palabra, la pintura, la escultura, la fotografía y las instalaciones. Enigmático este devenir, esta curiosidad por "el y lo otro" que me llevaron, y no me corro, a manejar lo pluridisciplinario como una equilibrista dentro de la propia vida".

El exilio del inconsciente urbano

"A medida que les menciono cómo trascurre y crece mi tema del exilio pluridisciplinario -traducción también es sinónimo de minoración-, me deslizo sin remedio en el remolino del propio triángulo de Bermudas, en mi caso nunca más literal. (Paréntesis; hablo de mi propio triángulo de Bermudas porque Francia, lugar donde resido desde hace más de 20 años, el 21 de abril casi 6 millones de gente votó sin hacer remilgos por la más extrema derecha, cuyo líder proclamó que la segunda guerra con sus seis millones de judíos muertos, los hornos crematorios, fueron tan solo "un mero detalle" de la historia, el ángulo obtuso de la violencia entre Israel y los palestinos que se laceran más allá de la razón y last but not least Argentina mordiendo el polvo de la humillación de la gran desesperanza, de la corrupción con su estela represiva y de muertos a granel).
Hay que observar siempre, me digo, para no presumir de nada, el surco del cual provenimos; baste mirar aunque sólo sea superficialmente el trato que las metrópolis brindan a cada nueva ola de inmigrantes: en un momento u otro de sus vidas, además de la serie de vejaciones a cual más humillante o dolorosa, todos pasan por eso, servir las mesas y limpiar las veredas de los otros o trajeados de uniformes fluorescentes, construir las carreteras para muy luego vaciarles sus tachos de basura, sus desechos. Corresponde al recién llegado mantener adecentado en suma, el inconsciente de la ciudad. On est toujours le juif de quelqu' un".

Poemas de Luisa Futoransky


Cuatro jinetes del apocalipsis

mi corazón ha pastado hierbas de todo el mundo
 mi corazón ha oído el sonido de una mano
 en noches en que le fue quitado el habla por la luna roja
                                                   [naranja, azul, blanca
 distinguió barcos grandes como cabezas de alfileres
 en los confines remotos de los océanos
 trepó cuestas y se quitó a tiempo y destiempo las ropas
                                                                  [interiores
 
  (…) y de volver no hablan

  mi corazón bebió el vino de esperanza de todas las
                                                     [supersticiones
  mi corazón querría que cuatro personas
  que están en la brújula y son vientos
  fueran una para que mi mano les acariciara el rostro
  un rostro silencioso, curtido, de ocho ojos
  que me dieran lo que hoy sólo me brinda la escarcha

  mi corazón querría también bailar un tango
  con estos cuatro jinetes del apocalipsis
  porque para bailar el tango
  hay que tener confianza.


Mester de hechicería
           

                                                A María del Carmen Suárez


Hay que comer un corazón de tigre joven
para tener afiladas las zarpas;
hay que llegar al centro de la estepa
y cortarle la lengua a un lobo hambriento
para poder hablar con la luna;
hay que peregrinar con los tarahumaras
para ser rico en silencio;
hay que sufrir el celo de todos los animales
para conocer los ritos del amor.

Recién entonces, mujer,
ve al encuentro de tu hombre
y camina a su lado por las estaciones;
no vuelvas la cabeza para llamar a tu inocencia
porque con ella alguien prepara
un nuevo sortilegio.

Circería

A estos hombres
los transformé en versitos
y los confiné en libros y revistas
porque, con los tiempos
que corren, no es cosa
de andar encima procurándoles bellotas
ni margaritas, para los días
de guardar.
En cuanto a Ulises, ése, de Itaca,
díganle que de áspides, sapos
y mastodontes como él
tengo llena la sartén.
Además, el juego (circense)
de las resurrecciones
no es más una especialidad mía.
Yo ahora, tejo.
Créanme.

(La sanguina, 1987)


razón de anatomía

me he besado con poetas, pintores, cineastas

empleadas, jew princesses, rateros, hippies

          ingenieros, tenores, guerrilleros

en mi boca todos los caminos de la vida

es tiempo/ de ocuparme de mis pies


Masatsugo
-
El padre cose kimonos.
La madre trabaja de peluquera.
Masatsugo toca un tambor que se llama taiko
y duerme en el suelo del negocio.
La madre ayer, llorando le dijo que basta de música
que hay que ganarse la vida de otra manera.
Fuimos al cementerio budista de los samurais del barrio
a pasear con mi cachorro Tango.
Bebimos sake y nos acostamos.
-
Lo mejor que tiene es que aún dormido, se sonríe.


A 20 años de Auschwitz, Bergen Belsen y otros

¿Dónde guardarán el alma los algarrobos,
los pinos o los alerces?
¿Dónde sufrirán a Dios?
¿En qué lugar alguno de triste corazón
buscará el suicidio?

¿Cómo vivirán las estaciones, la enfermedad,
el amor, la locura, la muerte?
¿Con qué lenguaje expresará el silencio
la vejez de los árboles?

¡Cómo hallar vuestra lengua, me digo,
cómo saber de vosotros la verdad
-porque también habéis sido testigos y por tanto cómplices-,
cómo limpiar nuestras raíces,
cómo recibir el sol con esta alma empozada,
con el hierro, la memoria y tanta sangre olvidada
y peligrosamente muerta y viva entre las manos!


Invocación a María


A Daniel Pires Mateus


salve de la intemperie madona de las rocas
del cemento y los ventanucos de los edificios más altos
salve señora de los malos pensamientos
señora de los deseos ocultos por la vergüenza
madona de las ciudades
y de los altares en medio del hollín
madona loca que vagas en los hospicios
con un muñeco viejo sucio diciendo que es tu hijo
tú la que te arropas con periódicos
y mendigas un poco de tabaco en las escaleras de los subtes
tú a la que despierta en los bancos de las plazas y estaciones
el insulto soez de los policías
tú que hablas sola por las calles
mientras los caminantes te abren paso
porque te tienen asco y sonríen entre sí con complicidad
tú que recuentas las monedas para una medida de alcohol ruin
y has visto desde dentro
cada uno de los lupanares más abyectos
tú la llena de gracia
ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte
amén.

    (de Babel, Babel)


Derrota Tiananmen

la luna perdió siglos en Pekín esta mañana

esta mañana

la luna (el sol, las estrellas, las piedras todas de las estelas, las brújulas, el torno y el horno de cocer la terracota, la cresta en llamas de los pájaros, los rayos y centellas de las bicicletas y la última mota de polvo que ocultó la uña)

en Pekín (laca brillante de la Ciudad Prohibida, un rumor de falanges, falanginas y falangetas, un cortejo de bubones y de ganglios estallaron en Pekín, Pekín, la sanguinaria)

perdió(los huérfanos granos de arroz abandonados entre los restos humeantes del Museo de la Larga Marcha y la luna que riela el caprichoso trazado de la Gran Muralla por fidelidad al único monumento que desde su lejos y de nuestro tiempo le atestigua el sudor y lágrimas del hombre, de asco y de vergüenza olvidó en el fragor del dolor)

su madrugada

¿cuántos siglos perdió la luna en Pekín esta mañana?


Vendetta

Para darte flor de susto
me gustaría disfrazarme un rato
de ángel exterminador