martes, 3 de noviembre de 2015

Clase N° 51 - jueves 29 de octubre de 2015

De regreso ya de mi viaje, retomamos nuestros Abordajes poéticos. Agradecemos a Lidia Vinciguerra, Presidenta en ejercicio de la Fundación Argentina para la Poesía, su amabilidad y generosidad en hacerse presente durante los jueves de octubre en los que estuve ausente, quien acercó al taller con riquísimas charlas y poemas a los poetas Osvaldo Rossi, Fernando Sánchez Zinny y Luis Alposta. 


Hoy veremos la poética Margarita Abella Caprile (1901-1960),  poeta argentina muy poco conocida o poco recordada.



Poeta, escritora y periodista, MAC era la bisnieta de Bartolomé Mitre por la rama materna. Tuvo amistad con Alfonsina Storni y conoció a Gabriela Mistral.
Desde joven se dedicó a la literatura. Su primer libro de poemas lo publicó a los 16 años.  A los dieciocho años ya había publicado dos poemarios: Primeros ensayos (1917), claramente preparatorio; dos años después, Nieve, acechado por las intuiciones de lo que sería su obra de madurez.
Realizó varios viajes al exterior cuyas experiencias dejó por escrito. También escribió novelas cortas y se dedicó al periodismo.
Desde 1955, sustituyó a Eduardo Mallea como directora del Suplemento Literario del periódico La Nación, donde trabajó hasta su muerte.
En 1938 recibió el Premio Municipal de Literatura por su libro 50 poesías.
En 1950, su libro Lo miré con lágrimas recibió la Faja de Honor de la SADE.
Falleció en Buenos Aires a los 59 años el 28 de octubre de 1960, ayer hace 55 años.
Sus poemas se caracterizan por tener versos cortos, con escasa rima asonante. Su lenguaje es temperado y sonoro, con claridad de ideas, pocos versos encabalgados, más suaves aliteraciones que irán incrementando su presencia e intensidad hasta lograr su tipo más percusivo.
Es una poesía pensada, de una persona culta.
Su poética está enmarcada dentro del movimiento romántico, por lo tanto, luego, y ya que hace rato que mi piden las características de los movimientos estéticos, incluiré un acercamiento al tema. Y el recurso que tal vez más caracteriza su poética es el hipérbaton: también llamado transposición, es la alteración, cambio o variación del orden sintáctico o lógico de las palabras en la oración (el plural es hipérbatos, y es sin duda el recurso más utilizado desde el Renacimiento).

Obras
Ensayos (poesía, 1917)
Nieve (poesía, 1919)
Perfiles en la niebla (poesía, 1923)
Sonetos (poesía, 1931)
Geografías (libro de viajes, 1936)
50 Poesías (poesía, 1938)
Sombras en el mar (poesía, 1941)
Lo miré con lágrimas (poesía, 1950)
El árbol derribado (poesía, 1959)


Aquí, algunos de sus poemas; muy poca obra de esta poeta estaba hasta ahora online.




Pausa Urbana

Una isla de calma
sobre el mar de la urbe
de pronto se levanta.
Una quietud de cumbres
con su aliento de ausencia
la jornada interrumpe.
Murieron las sirenas
en campos de horizonte
y cesó la estridencia
de rieles y motores,
derrumbes y bocinas,
campanas y pregones.
Como si de puntillas
sostuviera su alma,
la multitud camina.
La multitud avanza
entre los suaves fieltros
de la tarde sonámbula.
Ahora que el silencio
ha podido asomarse
apagando el estruendo,
con espanto se sabe
que hay escondido siempre
un silencio en el aire,
pegado a las paredes,
tendido en las aceras,
calzado en los relieves;
un silencio que acecha
la tregua del bullicio
para elevar su inmensa
catedral de infinito
cuyas flechas señalan
el margen de los siglos.
Por las calles calladas
y con andar sin eco
la muchedumbre vaga,
diciéndose entre sueños
y de oído en oído
un terrible secreto.
Ahora que el continuo
murmurar ha cesado
se sabe que los gritos,
los golpes y los cantos
de la ciudad violenta
sólo han sido inventados
para ignorar la fuerza
irreductible de una
misteriosa presencia;
de una presencia muda
que detrás del desorden
con paciencia se oculta;
pero que en cuanto el hombre,
partido en la tarea
de asaltar vibraciones,
desfallecido ceja,
surge otra vez indemne,
renacida y entera.
Ahora que el paréntesis
hacia el mundo inmutable
de lo sin fin extiende
su proyección, se sabe
que siempre hay un silencio
diluido en el aire,
aguardando el momento
de imponer su dominio
tentacular y eterno
al humano espejismo
que obstinado despeña
los peñascos del ruido.
Un silencio que acecha
calzado en los relieves,
tendido en las aceras,
alto en los capiteles.”
  Lo miré con lágrimas, Editorial Losada, Buenos Aires, 1950.


Momento (fragmento) cuartetos

“Una luz suave, atenuada
por una gasa chinesca;
fuera, el invierno que gime,
dentro, un ambiente de iglesia.

En la florida llanura
de mi libro dos corceles,
pardos corceles, mis ojos,
corren veloces y leves.”

Nieve, Otero y Comp. Impresores, Buenos Aires, 1919.


Alba

Taquicardia del insomnio
cruenta lucidez del alba,
balance vertiginoso
de los ya muchos ayer
que han devorado el mañana;
sobresalto de entender
que esta existencia de ahora
es ya “el después” que tan lejos
veíamos; angustiosa
explicación con el niño
que aún somos, y que no cree
sino en un vivir de siglos.

Congoja de la abundancia
que, llegada con nosotros,
retornará al infinito,
porque el futuro no alcanza
para lo que pudo hacerse,
para lo que no se dijo.
Inquietud de realizar
que en aquella encrucijada
Pudo ser otro el camino.
Pánico de no saber
si así nos quiere el misterio
terror de no percibir
el insistente mensaje
que acaso transmite. Miedo
del espanto de la muerte
y de estar sola y sin nombre
perdida en un panorama
de razas y de milenios.
Conciencia atroz de sí mismo;
Pensar que, tal vez, hubieran
las cosas debido ser
de otra manera.



Soledad

¡Ah, qué desolación y qué cansancio
este inútil luchar,
cada espíritu es como una isla
a la que nadie nunca arribará!

Rodeado por el mar de su egoísmo,
o rodeado quizás
por el mar de zafiro del ensueño
cada espíritu siempre solo está

A través de esa hondura de ellos mismos
ni las ideas llegarán jamás,
se desvirtúa nuestro pensamiento
al cruzar.

La incompleta invención de las palabras
aleja más y más,
¡qué angustia repetir toda la vida
la explicación que nada explicará!

Y sentir el horror de lo imposible
frente a esa fatal
e infinita muralla de las almas
que ni el amor consigue derrumbar.

Y volver otra vez sobre lo andado
después de tanto andar,
¡Y de nuevo la trágica y profunda
soledad!...



Obstinación

O vivir sin vivir, o ser flexible
y preferir la vida al pensamiento
Ser Brunilda en la roca inaccesible
o un cuerpo más que busca su alimento.

Ser ventisquero escrutador de auroras
o lluvia humilde que rocía herbajes;
Ser un torrente de aguas promisoras
o lago inmóvil que olvidó sus viajes.

Quedarse solo o aceptar la estulta
mediocridad que, absurda, se envanece
nutriendo la raíz porque se oculta;
Podando el árbol si la rama crece.

Ser valiente o plegarse a las consejas
que arteras brotan de las muchedumbres,
y trocar por un plato de lentejas
una herencia de cumbres.

¡Vanos dilemas! A ningún llamado
resignaré mi voluntad de vuelo.
Yo he de ir por el mundo encandilado
cegando luces para ver el cielo.

Más poderoso que los falsos ruidos,
mi áspero impulso cimbrará sonoro,
inquietando el dormir de los vencidos
con su implacable resonancia de oro.

Sólo claudicará la desmedida
y noble obstinación que me hace fuerte,
cuando al fin del camino sin salida
me encuentre con la muralla de la muerte.


La fuente

Y era una sed inmensa y el agua ya se había
terminado. En el cielo era de fuego el Sol,
un árido desierto el alma recorría,
y el desierto alargaba su implacable extensión.

Ni un árbol, ni una brisa; la fuente de agua pura
era el vano espejismo que formaba el dolor.
Anhelante y sin fuerzas, en marcha hacia la altura
el alma proseguía su peregrinación.

Y su angustia crecía con la sed que aumentaba,
su imaginar inquieto era como un fulgor.
Manantiales divinos, luminosos, creaba

Y era tal la belleza de su alucinación,
que en tanto que así absorta con la fuente soñaba
sin verla al lado mismo de la fuente pasó…



La puerta

Mientras el grito helado del invierno
su gélido pregón extiende afuera,
y en tanto que la noche
la luz del fuego con su sombra aumenta,
a veces de improviso
con misteriosa y tímida cautela
sin que nadie la empuje
se entreabre la puerta.
Uno dice: -“Es el viento”,
Otro replica: -“¡Cierra!”.
Con honda expectativa
yo miro a ver quién entra.
Los recuerdos que ya no recordamos
tristes tal vez a reprocharnos llegan,
los recuerdos que un día
fueron dulzura en medio de la pena.
Quizás con su reclamo doloroso
vuelve a nosotros toda la dispersa
vibración que dejamos por la vida.
Acaso la emoción sencilla y buena
que no encontrara eco en otras almas
Silenciosa regresa…
O bien, con invencible dulcedumbre
los que se fueron más allá del límite
de la existencia.
Tal vez aquel que un día de Septiembre
se fue a buscar la Primavera eterna…
Uno dice: -“Es el viento”,
Otro replica: -“¡Cierra!”.
Con honda expectativa
mis ojos escudriñan el vano de la puerta…


Como pueden ver, su poética se adscribe plenamente al romanticismo, del que más abajo damos un acercamiento y características.

Romanticismo

El Romanticismo fue un movimiento cultural originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla, incluso dentro de una misma nación, se manifiestan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes y postulaba:

·        La conciencia del yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento.
·        La primacía del genio creador de un universo propio, el poeta como demiurgo.
·        Valoración de lo diferente frente a lo común, lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista.
·        El liberalismo frente al despotismo ilustrado.
·        La originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único.
·        La creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas.
·        La nostalgia de paraísos perdidos (de la infancia o de una nación).
·        La obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada. El romanticismo es el primer movimiento europeo.
·        Libertad de creación frente a los cánones del Neoclasicismo.
·        Subjetivismo e individualismo frente a la rigidez de las reglas académicas. Se valoran especialmente la originalidad, la diversidad y la particularidad frente a la unidad de la Ilustración.
·        Importancia de los sentimientos, las emociones y las pasiones (amor, sufrimiento, odio). Se exaltan los sentimientos religiosos, patrióticos y los inspirados en la naturaleza (el paisaje alcanza gran interés). Cobran relieve las ideas de libertad e igualdad.
·        Excelencia de la imaginación y la fantasía frente al racionalismo clasicista de los ilustrados, recreando mundos pasados (fundamentalmente, la Edad Media) o exóticos (Norte de África y Oriente).
·        El instinto frente a la razón y las situaciones límite frente al equilibrio y la armonía.




Como yapa, esta nota que escribió el querido amigo y poeta Antonio Requeni al cumplirse 100 años del nacimiento de Margaritín, como le decían a MAC.




Recuerden subir sus poemas al blog, y ¡buena semana poética!!!!



sábado, 3 de octubre de 2015

Encuentro especial con el poeta Osvaldo Rossi y su poética – Jueves 1° de octubre de 2015



Hemos recibido la grata visita del poeta Osvaldo Rossi, invitado por Lidia Vinciguerra.

Ante un auditorio conformado por los asistentes del taller y algunos invitados, Osvaldo nos deleitó con la lectura de sus poemas, pudimos compartir su ars poética y sus opiniones acerca de la cultura y de la poesía contemporánea. Además de las preguntas de rigor, se formó un interesante debate alrededor de sus opiniones e ideas.

Veamos primero algunas notas biográficas de Osvaldo Rossi:

Nació en Buenos Aires. Fue profesor universitario y colaboró con medios periodísticos del país y del exterior. En varias ocasiones se desempeñó como integrante del Jurado de certámenes literarios. Integró el Consejo Asesor de la prestigiosa revista Letras de Buenos Aires (Segunda época), dirigida por Victoria Pueyrredón y ha colaborado en traducciones del Inglés al Castellano. Recibió numerosas distinciones, entre ellas, uno de los Premios a la Creación Artística (en Poesía) de la Universidad de Belgrano, el Segundo Premio de Poesía en el Concurso Banco Ciudad/Fundación Victoria Ocampo (2012), el de la Fundación Argentina para la Poesía (2013) y, en varias oportunidades, el Primer Premio Gente de Letras. Tiene publicados: "Defensa de la culpa", "Un resplandor en la ceniza", "Cercanía", "Después de la lluvia", "Unas ramas movidas por el viento", —Mención a la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores—, "Un viaje por la cinta de Moebius", “Transiciones”, y el ensayo sobre poesía "Las palabras que conmueven". En el año 2014, recibió el Premio Nacional Esteban Echeverría por el conjunto de su obra poética.

Y este es un pequeño resumen de la exposición:

Osvaldo Rossi recordó un libro que leyó en la adolescencia y que le abrió el camino a la literatura y a la poesía. Se trata de Poemas agrestes (1910-1911) y rescata este poema que para él representa, hasta el día de hoy, una síntesis de la condición humana:

El viaje definitivo
Juan Ramón Jiménez

... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando:
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.

Y de esta lectura la relacionó con este poema, dedicado a su padre:

El humo

Osvaldo Rossi

El humo de una pipa
fue el ritual de mi infancia.
La niebla que mi padre esparcía.

El aroma era un intruso bienvenido,
un asombro develado entre las ropas.

Había un poco de mi padre en los estantes,
en los vasos, los sillones, los espejos.

La memoria de ese olor y de esa nube
es obstinada como la marea,
sanadora como un mantra.

Hay un poco de mi padre
en cada pipa que veo.
Y en el cuadro de Magritte.

Y en los surcos de mi frente.

   A Ribó

   in memoriam



Respecto de su Ars poética, Rossi manifestó que trata de cambiar el lenguaje entre libro y libro. Considera que la lectura de poesía requiere de un esfuerzo extra para escribir y para leer. Dice estar atento a los cambios de hábitos de los lectores (de los ámbitos poéticos) para escribir con un lenguaje que sin dejar de tener sus propias características, trate de no “espantar” al lector.

Al respecto, manifestó que en el siglo pasado, el psicoanálisis, el surrealismo (que no se podría comprender sin el psicoanálisis) y el existencialismo influyeron mucho en la cultura. En el caso de la poesía se llegó al buceo en las profundidades del ser. Este ejercicio de introspección era necesario para crear una obra artística.

Pero la contraparte es un lector atento, concentrado e informado. Rossi considera que estas características ya no forman parte del bagaje cultural de las nuevas generaciones. Pretender escribir como hace treinta años alejaría aún más de la lectura a las nuevas generaciones.

Que el poema sea breve es importante.

Rossi considera que tiene que existir una interacción entre la poesía y el entorno social.

Como ejemplo, menciona que el romanticismo fue un movimiento de rechazo a la revolución industrial.

En el origen de la humanidad los cambios sociales y tecnológicos que se producían eran relativamente pequeños y duraban mucho tiempo. Por ejemplo, el descubrimiento del fuego, la invención de la rueda. En la actualidad se producen numerosos cambios de escasa vida media. Todos vivimos al menos, en dos realidades simultáneas. Cita como ejemplo la posibilidad de escuchar y ver al mismo tiempo un programa en vivo y otro grabado.

Rossi sostiene que la poesía no está siendo permeable a estos cambios, no está dándose cuenta de lo que está pasando. En la actualidad, no existe un movimiento poético que considere a los cambios de hoy. Dice que vamos camino a una confusión aún peor.

El considera importante modernizar el lenguaje, introducir nuevas palabras y modismos de uso cotidiano.  Sostiene que los poemas deben ser breves, y se muestra asombrado porque todavía existen poetas que se escandalizan si encuentran, por ejemplo, la palabra “internet” en un poema.

En tal sentido, comenta que, durante el siglo de oro español un porcentaje muy bajo de la población estaba alfabetizado, y dentro de ese grupo, un grupo aún más pequeño poseía libros. Y ello no impidió a Quevedo utilizar la palabra “libro”, un objeto que pocos poseían.

Desde la torre

Francisco de Quevedo

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh, gran don Iosef!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable hoye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.

Y si Quevedo no dudó poner la palabra “libro”. Entonces, por qué no usamos internet o SMS?

Una de las controversias más grandes en las últimas épocas: El objetivismo vs. El neo barroco. A juicio de Rossi existe una confusión entre lo real y lo virtual, y que irá en aumento con el tiempo. Al respecto se preguntó: ¿Qué es un objeto? En el mundo real, la silla en la que nos sentamos ese día es un objeto, por si viéramos un video de la reunión, esa silla ¿sigue siendo un objeto? ¿Existen los objetos en el ciberespacio?

Si los desarrollos de la genética, la biotecnología, la comunicación, la tecnología de consumo y los cambios sociales que esos desarrollos generan están ausentes del lenguaje poético actual, ¿cómo lograremos ser la expresión de la época?
Por último, nos comentó que está trabajando en un nuevo libro de poesía, que trata sobre el proceso creador, cómo nos influye, la relación entre poesía y felicidad. Rossi sostiene que existe un juicio o prejuicio por el cual la poesía escribe sólo sobre temas tristes. Al respecto, mencionó una frase de Gastón Bachelard, tomada de La poética del espacio (1991)

“… la poesía tiene una felicidad que le es propia, sea cual fuere el drama que descubre.”


Seguidamente, el autor lee algunos de sus poemas:

TUS MANOS

Tus manos entre las mías, es haber llegado a casa. Hago un ejercicio de imaginación y veo tus manos en el futuro, acompañándome en los días de zozobra, de dolores en el cuerpo, del frío que se siente bajo un sol impiadoso.

Tus manos que han sabido ser madera
y bálsamo, sostén, brisa marina.
Tus manos que son fruta,
tus manos, que son bandada.
Que trabajaron la tierra, que avivaron la fragua,
que fueron la cumbre y también el camino.
Tus manos que aprendieron a modelar el barro,
que escribieron consignas, que cosieron el mundo,
que arrojaron la piedra y fueron lapidadas.
Manos de paño en la frente,
manos de miel, de jengibre, de hierro.
El arco y la flecha, el aire y el blanco.

Manos que por fortuna
siempre han sido tus manos.

Manos que cerrarán
algún día mis ojos.


UNA MUJER

Está aquí, desde hace tiempo.

Perdura como el olor de la madera

como el sonido de los trenes

la esperanza

como los rayos solares

las fases de la luna, el asombro.

Ella tiende a quedarse
a hospedarse cómodamente.
Y es como un remanso
un conjunto de cisnes en la orilla del río
una noche pacífica, inviolable.

Ella a veces se inquieta
y tiembla, la sacuden estertores
y entonces hay viento, lluvias, represas vencidas
el agua sube y hay inundaciones
cielos de lava y piedras ardientes
palabras que incendian todo lo que tocan.

A veces, está lejos.
Es una isla en el mar de otro planeta
un terreno inhallable en cualquier mapa
un vapor silencioso
apenas
la intuición de una presencia.

Y sin embargo, está aquí
en todos los rincones
en mis huesos
a mi alrededor.

Porque ella se queda.

Ella perdura.

LAS HORAS
Pero es tarde, imposible, no es la hora.

Máximo Simpson



Caen las horas una por una. Caen como lanzas, como misiles.
Consumen los huesos, los campanarios,
las viejas pertenencias,
los muebles familiares.
Caen las horas,
se abisman en precipicios.
Son el viento que arrastra los días
hacia la bruma de los camposantos.
Caen interminablemente.
Como lágrimas de estatua,
como lluvia religiosa.
Así
corre el agua entre las huellas,
entre las páginas escritas,
entre los números del calendario.
Entre los ojos que nunca
percibirán otro invierno.



Nota: No todos los poemas leídos en clase se han podido recuperar aquí. Es por eso que incluimos algunos textos que consideramos representativos de la obra del poeta y que vale la pena leer:

UN DÍA CUALQUIERA

Voy con rumbo a la oficina.
Y es tan difícil concentrarse en el viaje,
en el gesto del vendedor de diarios,
en el camión de mudanzas,
en la mujer que cruza con mirada perdida.
Hace frío,
como en aquella noche de la triste noticia,
del viaje relámpago a la plaza de la infancia,
al tobogán, a la arena,
al fútbol cuando los troncos
improvisaban el arco.

Se detiene el vehículo de adelante.
Lo anuncian sus luces rojas,
las luces rojas y blancas de aquella calesita
y el único caballo que supimos domar.
Por entonces,
la tierra se movía más despacio
y la hora de las tostadas nos llamaba puntualmente.
Esa fotografía perdura en mi memoria
aún después de la noche de la triste noticia.

Hace frío esta mañana.
Y es tan difícil concentrarse en el viaje.


EL EQUILIBRISTA

Hay momentos que caminan
sobre una soga en las alturas.
Momentos apenas estables, amenazados
por una mota de polvo,
una corriente de aire
o un aumento de la actividad subterránea.
Y uno sabe que transita
por un campo de alfileres,
de cristales destrozados,
pero aun así no se rinde
porque la rendición lo sacude
mucho más que ese riesgo.

Y sigue como un acróbata en las alturas,
camina en equilibrio temiendo
que el siguiente paso sea el último,
porque sabe,
íntimamente sabe,
que allí abajo, muy abajo
no hay
ninguna red.


CEMENTERIO DE AUTOMÓVILES

Yacen unos sobre otros
en la desolación del olvido.
Mutilados, víctimas de vejámenes,
enfermos de óxido y huracanes de polvo,
se arrumban en la frontera,
en el confín más lejano.

Ya nadie puede mitigar la sed,
no hay miradas codiciosas
ni reluce la pintura.
Algunas veces,
las sombras arrebatan sus vestigios
y corren a venderlos
al precio de mercado.

Una grúa los apila
y quedan solos en la multitud,
despojados de las voces.
Se van muriendo en silencio,
de a golpes certeros, de a pedazos,
con violencia inmerecida,
sin reproche.

La memoria es otra llaga,
otra máquina impiadosa.


AUSENCIA

Cuando no estás me abraza
un silencio de muerte.
Un viento de camposanto
siembra lágrimas de frío
y una bruma perversa
desdibuja las formas.
Ya no hay amaneceres
ni balcones
ni brisa marina
ni horizonte.
Si no estás,
mi piel vacía se pierde
en fronteras miserables.
Y no soy más que una mano
escribiendo poemas.


HONRAR LA HERENCIA

Fui un buscador de palabras.
Y astronauta, alpinista, buzo,
explorador de voces en silencio.
Peregrino en comarcas ilusorias,
alfarero de versos inservibles,
perseguidor de soles. Rabdomante.
Supuse que existía una luz
más lejana que otras luces,
un sabor más exquisito,
un afán más admirable.
Que siempre habría un verbo mejor,
más oportuno. Más propicio.
Supuse que unas ramas
me acercaban más al cielo.
Y mientras tanto
descuidé el tesoro de mis voces,
no honré mi herencia como hubiera debido.
Fui rastreador de palabras imposibles.
Hoy celebro las que abrigo entre mis manos.


INALCANZABLE

Este peso doblega aunque pasen los años.
El sendero hacia la cumbre
está poblado de espinas.
Y es tan arduo subir arrastrando esta piedra.
Ya no hay oído para mis voces,
ya no hay más ojos para mis actos.
Sólo vive la hora que renueva el infierno.
No descubro la puerta al final del pasillo.
Ninguna luz resplandece,
ningún esfuerzo redime.
No hay Dios que imponga
penitencia tan larga.


LA PALABRA

La palabra fuego
es más que el fuego.
Y se presiente el agua
cuando decimos agua.
La palabra confunde.
Se pierde en laberintos,
se exilia en otros vientos.
Y resbala por el musgo
entre las piedras de un arroyo,
en la selva, en los tejados.
La siento como larva,
como espuela,
como animal en celo.
Como canción de cuna