sábado, 18 de octubre de 2014

Clase N° 22 - 16 de octubre 2014

Porfirio Barba Jacob
Hoy veremos la obra poética de Porfirio Barba Jacob, un poeta colombiano casi desconocido para el público argentino.

Noticia biobibliográfica

Poeta y periodista colombiano, polémico e influyente, cuya obra suele clasificarse dentro de un modernismo ecléctico.

Su verdadero nombre era Miguel Ángel Osorio Benítez, Nació en Santa Rosa de Osos, Departamento de Antioquía, Colombia, en 1883, y falleció en México DF en 1942.

En su primera juventud fue maestro de escuela rural en Antioquía, donde fundó la campesina Escuela de la Iniciación.

Luego de fundar en Bogotá, hacía 1902, el periódico literario El Cancionero Antioqueño, que dirigió como Marín Jiménez, escribió la novela Virginia, que nunca vio la luz pues los originales fueron incautados por el alcalde de Santa Rosa por 'inmoral'.

En 1906-1907 en Barranquilla escribió sus primeros poemas que hicieron parte de Campiña Florida (1907) donde apareció su más conocido poema: Parábola de la vida profunda. Entonces adoptó el sobrenombre de Ricardo Arenales, que usó hasta 1922, y luego en Guatemala, lo cambió por Barba Jacob que conservó hasta su muerte.

Su vida fue un continuo y desgarrado peregrinaje por diversos países de América. Estuvo radicado en Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Cuba, Perú y México, colaborando con toda suerte de publicaciones literarias y políticas. Contradictorio, siempre propenso al escándalo, enriqueció la leyenda sobre su extravagante persona con una producción poética peculiar. Su espíritu errante, lleno de pasión y de nostalgia, formó parte esencial de su obra, signada además por la angustia y la sensualidad. Participó en movimientos políticos en México, Guatemala y Cuba. Trabó amistad con políticos influyentes, como por ejemplo, Porfirio Díaz, militar, dictador y presidente de México, y con poetas contemporáneos, como por ejemplo, Federico García Lorca, a quien conoció en Cuba.

En 1918 retornó a México y vivió en Ciudad Juárez, El Paso y San Antonio, donde se dice que escribió una perdida biografía de Pancho Villa.
Utilizó muchos seudónimos: Juan Sin Miedo, Juan Sin Tierra, Juan Azteca, Junius Cálifax, Almafuerte, El Corresponsal Viajero y otros más.

Barba Jacob fue abiertamente homosexual, y esto marca su mirada poética, su angustia deliberada ocultada y la censura que sufrieron él y su obra en el período en el que le tocó vivir.
  
Murió en 1942, de tuberculosis, en la Ciudad de México. Cuatro años después de su fallecimiento, en 1946, el gobierno colombiano trasladó sus restos a Colombia. Hoy en su ciudad natal, es un referente, una de las personalidades más importantes. Allí está emplazada esta escultura en homenaje a Porfirio Barba Jacob de Rodrigo Arenas Betancur.



En el siguiente link podrán leer una crónica más detallada de las peripecias de la vida de este poeta:


Estilo poético

El conjunto de su obra muestra un estilo modernista particular y propio, con la temática típica del movimiento, pero el poeta llena su universo espiritual con la experiencia de vida transformada en poema.  Pleno de palabras altisonantes, pero con un ritmo emocionado, angustioso, sincero y pasional. Influido por Baudelaire, tiene más vida interior que imaginación, y temperamento más romántico que modernista; se acerca unas veces a la belleza formal de Rubén Darío, a la delicadeza de Amado Nervo. Lírico como ninguno, dice de él Nicolás Bayona Posada que poseyó el arte maravilloso de unir a la música de las estrofas una embriagadora melodía de pensamientos originales y alucinantes.

Germán Arciniegas, que rescata su obra y lo pone a la par de Gabriel García Márquez en cuanto a la crónica periodística, expresa: “Cuando Porfirio Barba Jacob se llamaba Ricardo Arenales, en 1917, ocurrió el terremoto de San Salvador, uno de los grandes cataclismos que han conmovido a Centro América. Entonces, como en toda su vida Barba Jacob hacía periodismo. Un periodismo con toda la carga romántica que tienen sus versos, con el esplendor modernista de la época y con la agresividad personal —en los panfletos— del vagabundo colombiano que recorrió los contornos del Caribe como un endiablado sembrador de fuego”.




Algunas de sus frases

A continuación leeremos algunas de sus frases, que sin duda, reflejan en él el movimiento modernista:

"La poesía es la religión de los cultos. Si en lugar de adorar a Jesús amáramos a Homero, la humanidad no sufriría tanto".

"El corazón del campo te dará su vigor para entrar en el último sueño".

"La poesía es la dama de los cabellos ardientes".

"Nadie puede impedir que un perro callejero se orine en el monumento más glorioso".

"Vale más el oro del sonido, que el sonido del oro".


Los títulos de sus obras y las antologías / recopilaciones post mortem 

·         Campiña Florida (Barranquilla, 1907).
·         Canciones y Elegías (México, 1933).
·         Rosas Negras (Guatemala, 1933) 
·         Poemas intemporales (México, 1944).
·         Antorchas contra el viento (Bogotá, 1944).
·         Poemas Fernando Vallejo (editor). Procultura. (Bogotá, 1986).
·         Antología S. Ernesto Ojeda (editor). Editorial Panamericana (Bogotá, 1994). 
·          Rosas negras (antología hecha por Luis Antonio de Villena) Mestral Poesía. (Valencia, España, 1988).


Obra poética

A continuación veremos algunos de sus poemas:

Canción de la vida profunda

El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...
MONTAIGNE

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!



Canción de la hora feliz

Yo tuve ya un dolor tan íntimo y tan fiero,
de tan cruel dominio y trágica opresión,
que a tientas, en las ráfagas de su huracán postrero,
fui hasta la Muerte... Un alba se hizo en mi corazón.

Bien se que aún me aguardan angustias infinitas
bajo el rigor del tiempo que nevará en mi sien;
que la alegría es lúgubre; que rodarán marchitas
sus rosas en la onda de lúgubre vaivén.

Bien sé que, alucinándome con besos sin ternura,
me embriagarán un punto la juventud y Abril;
y que hay en las orgías un grito de pavura,
tras la sensualidad del goce juvenil.

Sé más: mi egregia Musa, de hieles abrevada,
en noches sin aurora y en llantos de agonía,
por el fatal destino de dioses engañada
ya no creerá en nada... ni aún en la poesía...

¡Y estoy sereno! En medio del oscuro "algún día",
de la sed, de la fiebre, de los mortuorios ramos
-¡el día del adiós a todo cuanto amamos!-
yo evocaré esta hora y me diré a mí mismo,
sonriendo virilmente: -"Poeta, ¿en qué quedamos?"

Y llenaré mi vaso de sombras y de abismo...
¡el día del adiós a todo cuanto amamos!


Elegía de septiembre

¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes
animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas
por testigos de esta realidad tremenda: He vivido.

Main

Cordero tranquilo, cordero que paces
tu grama y ajustas tu ser a la eterna armonía:
hundiendo en el lodo las plantas fugaces
huí de mis campos feraces
un día...
Ruiseñor de la selva encantada
que preludias el orto abrileño:
a pesar de la fúnebre muerte, y la sombra, y la nada,
yo tuve el ensueño.
Sendero que vas del alcor campesino
a perderte en la azul lontananza:
los dioses me han hecho un regalo divino:
la ardiente esperanza.
Espiga que mecen los vientos, espiga
que conjuntas el trigo dorado:
al influjo de soplos violentos,
en las noches de amor, he temblado.
Montaña que el sol transfigura.
Tabor al febril mediodía,
silente deidad en la noche estilífera y pura:
¡nadie supo en la tierra sombría
mi dolor, mi temblor, mi pavura!
Y vosotros, rosal florecido,
lebreles sin amo, luceros, crepúsculos,
escuchadme esta cosa tremenda: ¡He Vivido!
He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos,
y voy al olvido.


Soberbia

Le pedí un sublime canto que endulzara
mi rudo, monótono y áspero vivir.

El me dio una alondra de rima encantada...
¡Yo quería mil!

Le pedí un ejemplo del ritmo seguro
con que yo pudiera gobernar mi afán.

Me dio un arroyuelo, murmullo nocturno...
¡Yo quería un mar!

Le pedí una hoguera de ardor nunca extinto,
para que a mis sueños prestase calor.

Me dio una luciérnaga de menguado brillo...
¡Yo quería un sol!

Qué vana es la vida, qué inútil mi impulso,
y el verdor edénico, y el azul Abril...

¡Oh sórdido guía del viaje nocturno!
¡Yo quiero morir!


Canción del tiempo y el espacio

El dulce niño pone el sentimiento
entre la pompa de jabón que fía
el lirio de su mano a la extensión.

El dulce niño pone el sentimiento
y el contento en la pompa de jabón.

Yo pongo el corazón -¡pongo el lamento!
entre la pompa de ilusión del día,
en la mentira azul de la extensión.

El dulce niño pone el sentimiento
y el contento. Yo pongo el corazón.


Futuro

Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!):
soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado,
era una llama al viento...

Vagó, sensual y triste, por islas de su América;
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, su fuerza... Y era una llama al viento.

De simas no sondadas subía a las estrellas;
un gran dolor incógnito vibraba por su acento;
fue sabio en sus abismos -y humilde, humilde, humilde-
porque no es nada una llamita al viento...

Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira jamás esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...

Era una llama al viento y el viento la apagó.


Canción de la alegría

¡Oh juventud… y el corazón… y Ella,
música en el silencio del palmar!
Brilla en mi cielo temblorosa estrella,
y el corazón, la juventud y Ella
me infunden vago anhelo de cantar.

Junio en sus brazos cálidos madura
de mayo floreal la herencia opima;
y la onda musical de la luz pura
truécase en polvo de oro de la rima.

¡Oh juventud… y el corazón… y Ella
trémula en el cordaje del laúd:
Ella florida, Ella enardecida,
Ella, todo el aroma de la vida
en la miel de la dulce juventud!

Aún siento impulso de cantar. El viento
riega efluvios de Dios por la pradera,
todo primor de nácar y de trino
en la infantilidad de la mañana

-¿Qué es poesía?
- El pensamiento divino
hecho melodía humana.


Elegía platónica

Amo a un joven de insólita pureza,
todo de lumbre cándida investido:
la vida en él un nuevo dios empieza,
y ella en él cobra número y sentido.

Él, en su cotidiano movimiento
por ámbitos de bruma y gnomo y hada,
circunscribe las flámulas del viento
y el oro ufano en la espiga enarcada.

Ora fulgen los lagos por la estría...
Él es paz en el alba nemorosa.
Es canción en lo cóncavo del día.
Es lucero en el agua tenebrosa...

En las noches oceánicas

En las noches oceánicas
de los campos de Cuba,
muchachuela rural ha llamado a mi hombría;
tiene las carnes fúlgidas,
tiene los ojos bellos,
desnuda muestra corales vivos
ardiendo en sus mamelias.

El espejo

¿Mi nombre? Tengo muchos: canción, locura, anhelo.
¿Mi acción? Vi un ave hender la tarde, hender el cielo.
Busqué su huella y sonreí llorando,
y el tiempo fue mis ímpetus domiando.

¿La síntesis? No se supo: un día fecundaré la era
donde me sembrarán. Don Nadie. Un hombre. Un loco. Nada.

Una sombra inquietante y pasajera.
Un odio. Un grito. Nada. Nada.

¡Oh desprecio, oh rencor, oh furia, oh rabia!
La vida está de soles diademada.

Me estremece e
El hueco que descubres en la luz de mi espejo.


Recurso poético

La sinécdoque

La sinécdoque consiste en extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa; un género con el de una especie, o al contrario; una cosa con el de la materia de que está formada

Se suele considerar A la sinécdoque como un caso particular de la metonimia, que consiste en designar una cosa con el nombre de otra tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada, etc.;


Ejemplos

La parte por el todo:
Tiene quince primaveras (años)
Quedó sola con cuatro bocas que alimentar (hijos)
Cuando vimos las velas (naves)
El heredero al trono (reino)
Le escribiré unas letras (una carta)
Quedó sola con cuatro bocas que alimentar (se refiere a sus cuatro hijos)
Pidió la mano de su novia
Tiene veinte primaveras (años)
Trabajo para ganarme el pan (salario para vivir)
Un rebaño de mil cabezas (animales)
Hay que pasar el invierno (se refiere a que hay que pasar el año)

El todo por la parte:
España (el equipo de España) ganó a (el equipo de) Francia
La ciudad (sus habitantes) se amotinó
Llegó la policía (algunos oficiales, no toda la institución)
La ciudad (los ciudadanos) le recibió cálidamente
Todo el mundo dice lo mismo (mucha gente)
El género por la especie:
El noble animal relinchó (animal por caballo)
La especie por el género:
Ganarse el pan (por “ganarse la comida")
El singular por el plural:
El inglés es flemático, el español colérico
El perro es un animal fiel (todos los perros)

El plural por el singular:
Los oros de las Indias

La materia por el objeto:
Chocaron los aceros. (en lugar de las armas de acero, espada, cuchillo, etc.)

Lo abstracto por lo concreto:
La caridad es sublime
La juventud es rebelde

El signo por la cosa representada:
Mensaje de la Corona (por mensaje del Rey)

La especie por el individuo:
El hombre llegó a la luna (los astronautas)

Porfirio Barba Jacob utiliza este recurso en su obra poética.


Tarea para el hogar


Para la próxima clase, quienes quieran podrán traer un poema de cualquier autor y estilo, para leer y compartir en clase. Y piensen además cuál es el tema que más los influye en este momento de cada uno en cuanto a su poesía.


sábado, 4 de octubre de 2014

Clase N° 21 - 2 de octubre 2014

Hoy nos visita la mirada poética de Fernando Sánchez Sorondo, un poeta felizmente vivo. 




Y veremos su poesía antes, así vendrán muy animosos a la conferencia que ofrecerá el jueves próximo.
Porque –recordemos- la semana próxima, en el marco de las conferencias que nos ofrece este año la FAP en la SADE, los miembros del taller asistiremos a la charla que dará el poeta y escritor Fernando Sánchez Sorondo, quien disertará sobre “Poesía, corazón de la literatura”.





Noticia biobibliográfica (de lo que encontramos en la web)

Nació en Buenos Aires en 1943. Ingresó al liceo Naval, del cual fue expulsado al poco tiempo, y comenzó su peregrinaje por distintos colegios secundarios. Ya escribía y dejó registro de algunos de esos episodios adolescentes, material que volcó en sus primeros cuentos.

Desde muy joven se desempeñó como creativo publicitario, trabajó en importantes agencias multinacionales. Fue enviado a Perú donde hizo amistad, entre otros escritores, con Alfredo Bryce Echenique, y Waskar Montenegro, y luego viajó a los Estados Unidos, país donde dictó seminarios de creatividad para publicitarios.

Con la publicación de su primer libro, Por orden de azar, escrito cuando apenas contaba 21 años, Fernando Sánchez Sorondo obtuvo el Tercer Premio Nacional de Literatura 1963/65 y fue propuesto para el Premio Municipal 1967. Su obra mereció el reconocimiento general de la crítica y la particular valoración de Leopoldo Marechal, Ernesto Sabato y Juan Filloy. En su segundo libro, Piedra libre para Flavia, encaró el género novelístico con las características esenciales de su estilo narrativo: prosa fluida, hallazgos sorprendentes, sentido innato para crear densos climas psicológicos. A partir de una rutinaria muerte familiar, Sánchez Sorondo describe las tribulaciones de un joven adolescente, perdido entre sus propios sentimientos, represiones y deseos.

Durante los ´90 viajó a la India, donde conoció personalmente al gurú Sai Baba, de quien tomará sus enseñanzas como maestro espiritual.

Actualmente dicta talleres de escritura.

Publicó 21 volúmenes en los géneros de novela, cuento y poesía. Su obra fue incluida en numerosas antologías y diccionarios, y traducida varios idiomas. Algunos de sus cuentos fueron adaptados al teatro y al género musical, en Nueva York.

Rescatamos algunos conceptos que vertió recientemente respecto de la poesía, en un reportaje realizado por el sitio de internet No lo vas a leer:

“La literatura gira alrededor de la metáfora. Enriquece el mundo y a la realidad. Es como cuando se habla de lo kafkiano, de fenómenos inexplicables que Franz Kafka desarrolla en sus obras como si fueran cotidianos, o de lo “borgeano”: los espejos, los laberintos y el infinito que planteó Jorge Luis Borges. Todas esas son comparaciones porque aluden a cosas misteriosas, raras, como los sueños, pero que forman parte de la vida cotidiana, y que al fin y al cabo componen la poesía. Eso es lo que me interesa porque sentí que era el corazón del lenguaje poético”.

Adjuntamos el link para aquellos que quieran leer el reportaje completo:



Obra poética

A continuación, veremos algunos de sus poemas.

Es poseedor de una poesía despojada de adjetivos pero atiborrada e impregnada de imágenes que aparecen como ráfagas y estallan en un final siempre categórico, colorido. Por momentos, encontramos en él a una voz barroca, por momentos gótica, y siempre irónica, mordaz, dolorida, en la que la vida es narrada desde lo poético.


Por eso, vinculado con su poética, elegí los recursos de Racconto y flash back, que veremos hoy.


Recursos

Racconto y flash back, dos recursos semánticos que curiosamente tienen nombre en otro idioma, en este caso, italiano e inglés.

Se conoce como racconto o narración preactiva a toda aquella extensa retrospectiva al pasado, que conforme vaya pasando el tiempo va progresando lentamente de forma lineal hasta llegar al momento inicial del recuerdo, el punto de partida de la historia. Esta técnica se ha usado tanto en obras literarias como en cinematográficas.

A mí me gusta más la definición de racconto en tanto una técnica retrospectiva del tiempo psicológico de un personaje.

Éste es un recurso semántico de la narración pero perfectamente lo podemos aplicar a la poesía. Desde ya que es el recurso más importante del pie métrico del romance.

Y el flash back es un recurso similar, y digamos que bisagra con el racconto; pero, a diferencia de éste, hace referencia a recuerdos cortos, que aparecen como “flashes”.

Algunos ejemplos de Racconto:


En literatura:
Algunos ejemplos son:
·         El camino, de Miguel Delibes: en esta obra se relata la historia de un muchacho de pueblo que en la posguerra, y obligado por su padre, decide ir al colegio en una ciudad. La noche anterior a su viaje, recuerda todos los buenos momentos que tuvo con sus amigos a los que seguramente no volverá a ver.
·       Pedro Páramo, de Juan Rulfo: relata la historia de Juan Preciado, que va en busca de su desaparecido padre en un enigmático pueblo. Durante su viaje conocerá a multitud de personajes que le cuentan cosas de su padre. Juan Preciado va contando la historia a modo de retrospectiva, es decir, se narra la historia en tiempo presente de Juan Preciado, quien va contando la historia en tiempo pasado de su padre.

·    El túnel, de Ernesto Sabato: el relato, montado en los recursos de la novela policial, desarrolla un personaje que revela su psicología introspectiva e impone al lector un análisis de la desesperanza. El protagonista, Juan Pablo Castel, persigue inútilmente lo inalcanzable, que no es sino el regreso a la infancia, simbolizada en la ventana de un cuadro, motivo reiterado largamente en la narración.


En cine, en las películas:

Cinema Paradiso
El curioso caso de Benjamin Button
Pulp Fiction
Kill Bill
Forrest Gump

En series de TV:

Aquellos años felices
Lost
Person of Interest


En Comics:
El eternauta
Origins – Wolverine (Marvel Comics)

                                           --------------------------------------------


Ahora sí, su poesía, de la que daremos un amplio muestreo, producción de años y libros diferentes. Comenzamos con:


Casualmente

Me he levantado hoy como si nada ni nadie hubiera sucedido,
sin cálculos ni presagios, sin edad,
antes de toda tristeza y de toda palabra,
al margen de todo derecho y de cualquier obligación.
Detrás de la ventana, junto al plátano activo,
el mundo sin escarmiento me instiga a toda empresa.
Al poder y a la gloria, al amor y al dinero,
a embarcarme con mi hijo y cruzar el océano,
no menos que a vestirme de gala y visitarme a mí mismo
o a pasar en limpio el poema de amor
que casi siempre va con uno.
Soy un aficionado a las mañanas, a las vísperas,
al mágico momento en que llegamos a la sala
y la orquesta auspiciosa afina sus instrumentos, las antesalas, las turbinas del avión calentándose,
el golpe en nuestra puerta del que no estamos seguros,
el rostro tan parecido al que esperamos, prefigurándolo,
la carta aún no leída, el regalo no abierto todavía,
la primera conversación, eterna y baladí
con quien fue luego nuestro íntimo amigo,
el más remoto y ambiguo gesto de amor que un día reviviremos
una y mil veces con la amada,
y que pudo, como todo, como nosotros mismos,
ser lo que somos —o no- casualmente.


CRECIÓ TANTO DE VIEJO....
creció tanto de viejo
de viudo
de solo
de enfermo
de pena
cuando no daba más
dio más
que nunca
siempre fue tan contreras
le llevaba la contra
al poder
a la suerte al éxito
a casi todo
abrazó el infortunio
se lo pedía a Dios
le fue concedido
y en abundancia
pero también
la renuncia
el coraje
el arrojo
la inconsciencia
casi
de los chicos
la elegancia
del talento
malogrado
la pureza
la temeridad
la andante
caballería
las furias y las penas
y esa agria simpatía
tan suya
tan linda

Poema inédito, 2012, en memoria de mi padre.


DOMINGO
Hoy es domingo en todas partes y a la tarde.
Domingo en tu teléfono. Domingo en los cenicientos suplementos literarios.
Domingo en los corazones francos
de las mucamas y de las señoras sin mucama.
Domingo en las cancillerías.
Domingo en las barbas de los borrachos
-hermosas, canas, tristísimas
como un espejo abandonado.
Es el terrible día en que Dios descansó.
Día frío, ateo y peligroso
en que Dios descansó como un banquero.
Hoy tengo un lugar donde caerme muerto
pero no lo tengo para vivir.


ESTE SILENCIO...
Este silencio que seremos
este sonido dado vuelta
de los ojos infantiles,
del blanco, de las manos,
del cuidado, de la fe;
este silencio
que tachamos
con palabras,
contra el que hacemos
el amor, la guerra, hijos;
construimos edificios,
destruimos, nos enojamos
y, orgullosos, lo cubrimos
con banderas y declaraciones.
Contra la buena nueva
que nos trae, elegimos
las noticias, las yemas sucias
de los diarios;
contra su anunciación,
las encuestas, el día a día
de los emails.
Sin embargo no logramos
acallarlo: este silencio
tendrá siempre
la última palabra.

(De Poemas en blanco, 2012)


LA SUMA...
la suma
de las partes
no me da
tu risa
no me da
tus verdes
tu océano
tu voz
yo te beso
en total yo te escribo
márgenes
te subrayo
puertos
una llegada
manos
urgentes
te desvisto
ganas
secretos
te sexo
te todo.


MI MADRE ESTÁ ENTERRADA...
Mi madre está enterrada en un cajón
en un barrio de albergues transitorios
y restaurantes caros, lujosamente horribles,
en los alrededores de una infancia
con gomeros como carpas de circo:
yo fui, hace muchos años, trapecista
de rama en rama y de dolor en dolor.
Mi madre está enterrada con señores
viejísimos, ilustres y feos.
Ella, que es la más joven,
caliente y viva: yo creo
que, por las tardes,
huye de la Recoleta
y alienta el amor ilegal
de los albergues. Al menos yo
la he encontrado más en esos espejos ingenuamente afrodisíacos
que en el espejo de la memoria.
Mi patria no sé dónde está.
Mis amigos, amigos.
Mi amor, muy lejos.


NO ME SALE ESTE INVIERNO...
No me sale este invierno, no me sale.
Yo tenía un amor al que le gusta
el invierno, el frío y su pureza.
Siempre quiso llevarme a Bariloche.
Traté de retenerla por las playas
y sus largas sobrecamas eróticas.
Andaba desnuda para siempre.
Apagaba estufas. Reía la intimidad.
La extraño punzantemente. No volverá.
Si vuelve, la traerá el verano.
Faltan tantos cubrecamas, tanta lluvia
olvidada en el perchero de un médico,
tanto frío en los pies y en el cerebro,
tantas duchas de agua hirviendo
para aliviarla, tantos poemas
y días feriados que no me van a salir;
me da frío pensar que, sin embargo,
no moriré de ese frío.
Hice todo lo que había que hacer: lloré,
escépticamente consulté adivinos
que adivinaron que volvería; oí toda la música de los dos;
repasé los parques; confié en las costumbres;
choqué, perdí la agenda, me emborraché,
me acosté contra ella en cama de otras,
me olvidé del cumpleaños de mi amigo.
Se fueron tantas cosas con ella,
que me siento abandonado de mí mismo;
no atino a recordar cómo era el mundo.
Se fue la risa pródiga, el humor bueno,
el cuerpo entero de mi cuerpo,
la vida sin ganársela, el don.
Pedí más horas a esos amigos
ortopédicos que son los psicoanalistas.
En lugar de sus cartitas domésticas
las mesas se llenaron de recetas.
Tuve que comprarme un despertador.
Se fue la mirada más luminosa, mi brújula.
Se fue llevarla de la mano al cine
y bastarme para ser inmortal.
Aburrí a los amigos con la historia incesante.
Fumé marihuana en rueda de fantasmas.
Deseé, por primera vez, ser otra persona.
Se fueron, bajo sus polleras, los hijos numerosos,
la vida mágicamente campestre en plena ciudad.
No encontré un solo libro para leer:
ninguno estaba escrito para mí.
Hasta se fue Fernando de mi cuerpo.
Y todo lo que se va a ir yendo todavía.
Me quedarán los libros viejos, los menos amados,
aquellos que no presté o regalé: me quedarán
los muebles que enviudaron sucesivamente conmigo
y esas ilusionistas de circo de morondanga:
las palabras. Mi Dios, si estás, no me abandones.

(De Primeros auxilios, 1987)


ODA AL JAZMÍN
Tengo muchas cosas que decir del jazmín.
Toda una infancia que decir,
y vísperas blancas del verano y las fiestas
que aclaraban la voz y dilataban el pecho.
Desde entonces, desde el jazmín, soy practicante
del silencio y del blanco, del hilo
crudo del misterio, de las hojas en blanco,
la Nochebuena recién tendida en familia,
la risa cristalina del verano,
la inspirada luz de las velas,
la tímida elocuencia de la luna,
la primera estrella, el primer diente,
el baile inmóvil de los veleros anclados,
la sal del mar y de la lluvia, las amarras,
y esa fragancia, profundamente ilesa,
que me devuelve a la vida sin palabras.
En su incesante nacimiento y muerte
-como el río que durando se destruyela
naturaleza levanta, sin embargo,
en cada jazmín que se abre a nuestro paso
la más fragante y nítida bandera de tregua.
(De Salpicón las más noches, 1974)


QUIÉN HABLA...
Quién habla
de amor
tan
irresponsablemente
un político
un comandante
un vendedor
de Dios
de almas
enjundiosas
baratijas
qué jíbaro
desguazó
nuestras
palabras
malvendiéndolas
y ahora
cómo hago
cuando quiero
decirte
simplemente
que te quiero
y suena
a funcionario
a padrón
estampita
afiche aviso
a novena
y es de décima
me queda
un atajo
ninguno
o la poesía
de veras
nadie
o vos

Poema inédito, 2011


SOMOS LO QUE NO SALE EN LAS FOTOS...
Somos lo que no sale en las fotos
ni en las palabras:
el carraspeo, la entrelínea,
el rellano
entre un pensamiento
y otro;
lo que nos sobra,
lo que nos falta,
lo que el miedo nos tiene reservado
a la vuelta de una esquina
o incluso
frente a frente;
el hilo que se nos pierde
al hablar;
aquello que nos desvía
y absorbe, de pronto,
toda la mirada.

(De Nadie se muera, 2008)


VEO PASAR MI MUERTE...
veo pasar mi muerte
me mira atónita
descreída celosa
hay desorden y no hay nada más
en el desorden
la mujer que amo mira el reloj
en un reloj de hombre
las palabras sirven
el café aguado
de los elogios
exagerados
contra el silencio
afortunadamente
nadie escucha nada nunca
y no llegaron los verdaderos amigos
todavía
nadie sabe nada
ni siquiera yo mismo
ni mi muerte atónita
será verdad
lo que nos dijeron
de chicos, me oigo
comentarle
a mi hermana Dolores
ha sido todo tan rápido
tan lugar común
tan clisé,
perfectamente tachable
por inverosímil
aunque haya ocurrido
si ni siquiera
se enteraron la ropa
los papeles las facturas
las fotos de otros muertos
esperándome
la luz que dicen
al final del camino
los maestros
que estarán allá
acompañándome
ni el frío difícil
de acá
ni el florista
que me hace precio con los nardos
mientras hablamos
de Lima de Chosica
no puedo creerlo
yo justamente
hablé anoche
con él
van a decir
en cualquier
momento los que dicen
las cosas, los que llevan
el gasto de la conversación
al decir
de las novelas
finiseculares
qué de coincidencias
o ninguna
ya todo es igual
imperan los sinónimos
y son antónimos
quizá sea simplemente
un error, una mentira
una charlatanería
de vecinas con los brazos
en jarra
una manera de que
pase algo por fin
en una de esas
mi muerte


YO CREO EN DIOS...
Yo creo en Dios:
es de mí mismo
de quien a veces soy ateo.
Entonces me remonto y miro
los nombres de los ríos y montañas
que hacen bien: el Himalaya, el Rímac,
la bendición de los mapas,
Almora, Benarés, Getsemaní,
-ciudades de otras ciudades el
Monasterio de La Trapa en Azul,
los accidentes geográficos
que tanto curan al hombre.
Y hablo en hindi o en quechua,
río en guaraní, sueño en chino,
y despierto en la palabra justa,
en la eternidad viviente del mar,
en la divina proporción salvaje
de la ola en el Océano.


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Recuerden uno: subir al blog sus poemas, y me alegra tanto que la poética de FSS haya servido de tan buen disparador para la producción de Uds. 


Recuerden dos: que la semana próxima, el 9 de octubre de 2014, la conferencia comenzará a las 19 hs. Nos vemos todos allí, buena semana poética.