sábado, 9 de septiembre de 2017

Clase N° 13 /año 4 - martes 5 de septiembre 2017

LUNFARDO/ 2:

"ES MEMORIA VIVA"

"ES UN MODO DE EXPRESIÓN POPULAR"


Y SEGUIMOS 
TRABAJANDO CON LOS TEXTOS DE LOS TALLERISTAS

¿Es lejano para nosotros el lunfardo? Sin saberlo, lo usamos todos los días de una u otra manera. Es nuestra identidad como argentinos.

El hecho de que el término lunfardo significara en su origen ‘ladrón’ llevó a conclusiones erróneas a los que se acercaron originariamente a estudiar el fenómeno. Pero el lunfardo no es –ni lo fue nunca– un vocabulario delictivo –explica Oscar Conde. En Lunfardo/1 (ver inmediatamente aquí abajo nuestro anterior encuentro) ya nos habíamos referido a “lo que no es”: no es un idioma, no es dialecto y ahora añadimos lo más importante: que no se derivó de un léxico delictivo



Leemos fragmentos de una presentación de Oscar CondeEl lunfardo en la literatura argentina, USAL / UCES / Academia Porteña del Lunfardo:

En Francia es el argot, en Brasil la gíria, en Chile la coa, en los Estados Unidos el slang. Todos son repertorios léxicos creados por esos pueblos al margen de la lengua general, pero básicamente compuestos de términos que pertenecen a esa misma lengua.

En suma, el lunfardo no fue, y no lo es ahora, ni un tecnolecto ni una jerga profesional. A lo sumo podría pensarse que se aproximó, en sus orígenes, a un sociolecto utilizado por una parte de la comunidad lingüística de Buenos Aires y sus alrededores –los habitantes del suburbio que, como se ha dicho tantas veces, no es en el caso de nuestra ciudad una categoría geográfica sino más bien una categoría social–.

Así como el tango no fue una creación de marginales tampoco lo fue en mi
opinión el lunfardo. Es cierto que tuvo la mala fortuna de recibir como nombre el de un vocablo que previamente significaba ‘ladrón’.

El lunfardo no es un léxico ladronil, y no lo es porque desde su mismo origen las palabras que lo integran exceden el campo semántico del delito. ¿Qué clase de relación con el robo pueden tener los términos mufamorfiventopuchogomía berreta? A mí se me hace evidente que ninguna. Nunca hizo falta ser chorro para decir minafasoorsái atorrante; no hace falta serlo ahora para decir birrapuenteartraba bardo.

El lunfardo debe ser entendido más bien como un modo de expresión popular.
Yo lo defino como un repertorio léxico integrado por palabras y expresiones de diverso origen, utilizadas en alternancia con las del español estándar y difundido transversalmente en todas las capas sociales y centros urbanos de la Argentina. Aunque su origen pueda ubicarse en Buenos Aires, este vocabulario se ha extendido ya a todo el país.

El lunfardo fue conformando una síntesis lingüística, una memoria viva de la historia de la Argentina, que da cuenta de los distintos grupos sociales que, por retazos, han ido de a poco dando forma a nuestro país y que nos recuerda a cada instante quiénes somos y de dónde venimos. 

Decía que este es el único vocabulario popular del mundo formado originariamente y en un alto porcentaje por términos inmigrados, traídos al país por inmigrantes europeos, especialmente italianos y españoles, pero no deben olvidarse las sucesivas migraciones internas hacia la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, que tuvieron lugar en la Argentina en particular durante la primera mitad del siglo XX

Es ya clásico que se citen habitualmente como ejemplos de lunfardismos palabras de origen itálico, como laburar (‘trabajar’), biaba (‘paliza’), fiaca (‘pereza’), yuta (‘policía’). Hay cientos –continúa Conde–. Pero también hay lunfardismos (y no son pocos) tomados del caló español –como gil (‘tonto’), chorear (‘robar’) o pirar (‘volverse loco’)–, de diversos africanismos traídos a América por los esclavos –como fulo (‘enojado’), marimba (‘golpiza’) o quilombo (‘prostíbulo’, ‘desorden’)–, o bien lusismos –como chumbo (‘revólver’) o tamangos (‘zapatos’)–, brasileñismos –como bondi o joya–, o anglicismos como espiche (‘discurso’), e incluso alguna palabra derivada del polaco, como papirusa (‘mujer hermosa’).
Así es como el lunfardo recibió el aporte de voces procedentes de lenguas aborígenes, como los quichuismos pucho (‘colilla’), cache (‘de mal gusto’) o cancha (‘habilidad’), o tomadas del guaraní, como matete (‘desorden’), o del araucano, como pilcha (‘ropa’)".


Y ya nos adentramos directamente a la riquísima poética del lunfardo. Y continuaremos con un poeta excepcional. 

Para ir adentrándonos, ahora leemos espectaculares poemas lunfardescos. 


ELLA SE REÍA

Enrique Cadícamo

Ella era una hermosa nami del arroyo.
El era un troesma pa´usar la ganzúa.
Por eso es que cuando de afanar volvía
ella en la catrera contenta reía
contenta de echarse dorima tan púa.

De noche él robaba hasta la alborada.
De día dormían los dos abrazados.
Hasta que la yuta que lo requería
lo alzó de su saca...Y ella se reía
mientras a Devoto iba el desdichado.

Tras la negra reja de la celda, el orre
a su compañera llorando batía:
"¡Por vos me hice chorro! ¡Quereme paloma!..."
Pero, indiferente al dolor del choma,
alzando los hombros, ella se reía...

Pasaron los meses...Vino la sentencia...
Pa Tierra del Fuego al punga embarcaban
a las seis en punto de una tarde fría...
A las siete, ella se apiló a otro rufa;
a las ocho, andaba con él de garufa
y, al sonar las nueve, curda se reía...







ALTRI TEMPI

Ricardo Ostuni
Trajeado a lo cuarenta; tarros, gacho
del mismo tono; moño floreado
tegobi bien finito, depilado;
durito como poste de quebracho.

No se si le doy bien en el escracho
pero así lo encontré, como piantado
de una vieja postal, medio escorado
repartiendo piropos sin empacho.

Su potién se le fue en el almanaque,
pero aún en su fonola suena el disco
de la tapin de ayer, del viejo empaque.

Hoy un purrete en jean, un tanto arisco,
lo miró, lo midió, le metió un saque:
¡"Andá a sacarle punta al obelisco".



AGONÍA DE UN RUFIÁN

Carlos A. Alberti

Yo sé que me ha fichao la tenebrosa.
La veo sobre el negro carromato
mostrarme su guadaña espamentosa
pa transportarme hasta la quinta´el ñato.

Los giles que la van de engrupimiento
no manyan que yo juno que me pianto.
¿Por qué habré de aflijirme si reviento,
 si a Dios ni al Diablo no le tengo espanto?

Yo tengo un pedrigré que no se achica
y hago pata ancha ante cualquier parada...
¡Ni amortajado lo verán que hocica
a este tungo, en su última largada!

O si en el cielo o el infiero dentro,
que se aguanten San Pedro o Lucifer:
si van de piolas, al primer encuentro
me los rajo a la tierra a padecer.

No sé si el otro mundo tendrá fecas,
catrielas con vestidos de percal,
farolitos tristones en las yecas
y patios milongueros con parral.

Si hay ginebra, tintillo y escolazo,
de entrada me las puedo rebuscar,
y de un cacho de cielo yo me amaso
un cotorro debute pa´roncar.

Cuando embroquen mi cancha gavionera
y los puntos que calzo en el gotán,
que se ajusten las santas las polleras
porque el cielo será de este rufián.






MOTIVO DE VIEJO TANGO
 Alvaro Yunque

Se l´espiantó la chirusa...
Es cierto que él la cascaba.
¿Qué hombre, si ama a su papusa
no le sacude una biaba?

El amurao unos días
la aguantó broncando y triste,
para él ya no hubo alegrías
ni aún metiéndole al alpiste.

¡Jué una!...se fue diciendo.
Si yo la cacho la escracho
y lloraba al irse yendo,
lloraba el muy macho.


FERIA DEL BROLI

Orlando Mario Punzi

Este muchacho Borges -la madona-
cómo levanta minas en la Feria;
se le vienen al pié, qué cosa seria,
la docente, la "bian", la solterona.

¿Qué manya de sus libros la chauchona:
las tapas, el color, la periferia?
Este muchacho Borges ¿qué bacteria
les mete contra piel y silicona?

¿Con qué virus, qué peste, qué difteria
las escracha de nalgas en la lona?
¿O las va de coyote de Siberia?

La duda me revienta la bordona:
¿este Borges quién es, porca misera,
Fangio, Vilas, Monzón o Maradona?




La Yapa

Aquí van diversos trabajos acerca del lunfardo, y un par de diccionarios. 

1- Esta es la tesis doctoral de Vanessa Iribarren, Universidad Complutense. http://eprints.ucm.es/9814/1/T31438.pdf

2- Este es un diccionario lunfardo on line http://static.scribd.com/docs/2oc2l395t89ap.pdf



3- Y por último pero no menos importante, las 23 primeras páginas del Diccionario Etimológico del Lunfardo, de Oscar Conde http://www.lingue.unipr.it/Materiali%20didattici/Forino/diccionario_lunfardo.pdf




Tenemos premiadas en el Premio de Poesía inédita de la FAP, todas ellas, sí, a quienes felicitamos de corazón:






¡Nos deseo una muy buena semana poética! 
Y para los talleristas que quieran, ¡suban sus poemas!! :)





lunes, 4 de septiembre de 2017

Clase N° 12 /año 4 - martes 29 de agosto 2017

UNA INTRODUCCIÓN
AL LUNFARDO
PARA LUEGO PODER APROXIMARNOS
A SU POÉTICA
Y
TRABAJO DEL TALLER

“En el uso del vocabulario lunfardo –dice Oscar Conde– se percibe, además de la expresividad, una altísima cuota de rebeldía, de inconformidad. Pero también contiene mucho de lúdico. En definitiva, el habla popular constituye el terreno en el cual se entrecruzan lo que somos con los que somos”.

Decidimos asomarnos someramente a un abordaje básico del lunfardo para poder acercarnos luego a su poética. Al efecto, tomamos de nuestra biblioteca el excelente libro Lunfardo. Un estudio sobre el habla popular de los argentinos, de Oscar Conde, lunfardólogo, Doctor en Letras por la UBA, profesor de Latín y Griego, académico de la Academia Porteña del Lunfardo, y con quien además compartimos en los años universitarios la dicha de haber sido ambos alumnos del gran filólogo y lingüista Lorenzo Mascialino. Y a quien ambos veneramos, como muchos tantos otros. 

El párrafo citado al comienzo pertenece al Prólogo de esa obra, pág. 21.  

Luego, leímos un par de páginas, que nos tomamos la libertad de transcribir, para que se comprenda mejor desde el concepto mismo. Y agradecemos siempre al amigo Oscar Conde, que fundamentalmente es poeta. Entonces, doblemente nos honra su presencia en estas páginas. 


                                  


Oscar Conde en 2011, cuando lo entrevistamos por la edición de su obra Lunfardo. Un estudio sobre el habla popular de los argentinos, Ed. Taurus, 2011. Foto: Pablo Senarega.

Ni idioma ni dialecto
 Está claro que el lunfardo no es un idioma. No lo es porque es imposible hablar completamente en lunfardo, como sí puede hablarse en quichua, en guaraní o en portugués. Y esto es así porque el lunfardo no cuenta ni con pronombres ni preposiciones ni conjunciones, porque apenas suma unos cuantos adverbios y porque –esto es lo fundamental– utiliza básicamente los mismos mecanismos morfológicos del español para la conjugación de verbos y la flexión de sustantivos y adjetivos, y se sirve de la misma sintaxis castellana de cualquier hispanoparlante. En una palabra, no es posible hablar completamente en lunfardo sino a lo sumo hablar con lunfardo.
El lunfardo tampoco es un dialecto, si se considera dialecto a la variedad regional de una lengua. Aunque –debo ser sincero– las confusiones relativas a la cuestión de si un idioma es lengua o dialecto han sido y, en algunos casos, siguen siendo profundísimas. Durante siglos se consideró en España que el castellano era una lengua y que el catalán, el gallego, el asturleonés, el valenciano y hasta el vasco –que nada tiene que ver con todos ellos, dado que no es una lengua indoeuropea- eran apenas dialectos. El error se ha vuelto manifiesto en la actualidad, cuando diversas comunidades autónomas de España definen sus respectivas lenguas muy enérgicamente. Pero lo que parece claro y evidente para las lenguas de la península ibérica a muchos les resulta difícil de comprender en el caso de las lenguas de la península itálica. ¿Cuántas veces se escucha todavía que el napolitano, el calabrés, el véneto, el siciliano, el genovés son dialectos del italiano? Y nótese que aquello que comúnmente se denomina italiano es simplemente la lengua de la Toscana, esto es el toscano. ¿Por qué el napolitano y el siciliano tendrían menos entidad que el toscano? ¿No son acaso todas lenguas itálicas del mismo nivel? ¿Será esto una clasificación lingüística o una clasificación política? Abiertamente es lo segundo: una vez lograda la unidad política de Italia a mediados del siglo XIX, se impuso como idioma nacional la lengua de la Toscana. Sin ningún mérito particular que las distinguiera de las otras, pero con un respaldo –esto es cierto– de un corpus literario varias veces centenario en el que se destaca La comedia que Dante había escrito, en toscano, a comienzos del siglo XIV.
En el caso de España, el castellano –denominado mayormente español–prevaleció antes que nada por razones políticas: no en vano fue la lengua de los reinos que se constituyeron en artífices de la reconquista cristina. Porque si Pelayo, después de vencer a los moros en Covadonga en 718, hubiese avanzado con sus tropas hacia el sur y sus descendientes hubiesen sido más fuertes y más ambiciosos de lo que lo fueron unos siglos más tarde los reyes de castilla y Aragón, hoy los españoles y de rebote todos los hispanoamericanos, hablaríamos asturiano. Aun cuando pueda sonar exagerada, la definición que en 1945 acuñó Max Weinreich –y no su hijo Uriel, el famoso lingüista, como habitualmente se dice– es bien gráfica: a language is a dialect with an army and a navy. (“una lengua es un dialecto con un ejército y una armada”).
El lunfardo  no es un dialecto entonces, porque un dialecto es una variedad regional de una lengua. Dicho de otro modo, sería el conjunto “de formas lingüísticas que utilizan, en forma ideal, todos los miembros de una comunidad lingüística, para comunicarse entre sí”. Evidentemente existe un dialecto rioplatense o porteño de la lengua española, lo cual implica la confluencia de diversos elementos además de aquellos que pertenecen al campo lexical: una fonética determinada –uno modo particular de pronunciar la ese, la ce y la ye, etcétera– pronombres alternativas de segunda persona –“vos” y “ustedes”– diferentes de los pronombres del español estándar –“tú” y “vosotros” –, la consiguiente concordancia verbal con estos pronombres  “vos podés” y no “vos puedes”; “ustedes saben” y no “ustedes sabéis”-.
Claro que un dialecto también se reconoce por sus palabras y, en ese caso, podría decirse que el lunfardo es un elemento más entre los que caracterizan al dialecto de buenos aires. Pero en el plano léxico deben considerarse otros aspectos que nada tienen que ver con el lunfardo. Los hablantes de un dialecto seleccionan, entre todos los vocablos, -lexemas es la palabra técnica- que integran la lengua, algunos que difieren de los que eligen los hablantes de esa misma lengua en otros lugares. Por ejemplo, un hablante del dialecto rioplatense reconoce como “frutilla” y “durazno” a las frutas que un hablante del español peninsular denomina respectivamente fresa y melocotón, o “pollera” a la vestimenta que en España es una falda. En la península se enciende el fuego con cerillas y en el Río de la Plata con fósforos”. [pág. 41 y ss]




                                                                                                      

Antes, leímos y trabajamos los poemas de los talleristas, repasamos algunos conceptos gramaticales, de estilos literarios, idiomas, y nos referimos a las poéticas de Jorge Luis Borges y de Ernest Heminway y su teoría del iceberg. Como recurso, trabajamos la enumeración y sus dos adláteres, polisíndeton y asíndeton. 



La Yapa

1- En la presentación de su libro Lunfardo, un estudio historio-etimológico del fenómeno lingüístico del Río de la Plata, Conde lee unos versos de Enrique Cadícamo. https://www.youtube.com/watch?v=i4ot_bPmkBo


    2-Programa Dar de Nuevo, que conduce Horacio Salas y entrevista a Oscar Conde.  Bloques 1, 2 y final https://www.youtube.com/watch?

v=noU_5Yl49as https://www.youtube.com/watch?v=TpF0dzh-

kU0 https://www.youtube.com/watch?v=PmIh1vp3FKg


  3-Programa en la televisión chilena en el que OC es reporteado via Skype y habla por supuesto del lunfardo  https://www.youtube.com/watch?v=f5I6_ngqS9c

  4-El reportaje que hicimos a Oscar Conde en 2011 y al que hicimos referencia  http://www.soldadosdigital.com/2011/179-julio/179-Pag-3031.pdf





¡Nos deseo una muy buena semana poética! 
Y para los talleristas que quieran, ¡suban sus poemas!! :)





lunes, 28 de agosto de 2017

Clase N° 11 /año 4 - martes 22 de agosto 2017

UN DESCONOCIDO Y GENIAL LAISECA POETA
en POEMAS CHINOS

Entre su REALISMO DELIRANTE y su CAMALEONISMO LITERARIO

"Los poemas sirven para no estar solo", me dijo el autor de Los Sorias cuando lo reporteé en 2011. 
Ejerció el arte de la necesidad. Necesitaba el dinero para vivir e hizo cantidad de trabajos inimaginables mientras escribía. Y escribió desde chico, desobedeciendo el mandato paterno.


 Alberto Laiseca fue un escritor tan versátil que bien podría haber sido un buen ghostwriter de cualquier gran escritor. Y se divertía muchísimo en esa búsqueda.



Su rostro y voz se hicieron populares a partir de octubre de 2002, mucho después de haber escrito gran parte de su obra, gracias al programa de televisión “Cuentos de terror” que emitió el canal I-Sat.

Inventó por ejemplo el realismo delirante, que, aunque lo parezca, no es una contradicción en sus términos. No, en realidad es una vuelta de tuerca todavía más allá del pensamiento gótico (que a su vez,  ya iba más allá del romanticismo) que cultivaba este escritor y poeta nacido en un pueblo cordobés llamado Camilo Aldao en 1941y fallecido en Buenos Aires en 2016.

Nombramos sus hitos literarios y su extensa y rica obra, que puede ahondarse en un par de clicks en la red así como su rica noticia biobibliográfica.

En esta clase nos abocamos a lo más desconocido de este prolífico escritor: su poesía. A la manera de los haikus, con un lenguaje zen pero aplicando el pensamiento lateral, logra crear un universo tan original que interpela su mundo occidental con el modelo oriental.



A través de la piedra angular del haiku, la emoción profunda provocada por la percepción de la naturaleza, crea –emulando a Borges– una apócrifa y divertida antología de autores chinos inexistentes. Vimos primeramente la poética de Laiseca para deleitarnos. Además, para verla como sistema, una poética del divertimento y de la necesidad.

Tuve el enorme gusto de poder reportearlo en 2011 y tengo su gran novela, Los Sorias, firmada por él.

Además, y como siempre trabajamos las consignas dadas en el taller y fueron leídos y trabajados los poemas de los asistentes.

El recurso de esta semana es del orden de lo morfo-sintáctico y precisamente lo utilizamos a conciencia y permanentemente tanto en prosa como en poesía: es el recurso de enumeración y sus dos variables, el asíndeton y el polisíndeton. Asimismo, repasamos someramente un esquema del sistema de la lengua.

Leímos parte de Poemas chinos (1997) su único libro de poemas. Una 2da edición apareció en 2005.


Alberto Laiseca, Poesía China, Ed. Gárgola, Bs.As., 2005.




Laiseca señala en el prólogo que

“Y tuvieron que pasar tantos siglos para descubrir la dimensión de tal poema... o quizás, fue el encuentro casi fortuito con la reimpresión de este libro de poesía y con quien sostiene su autoría, encontrarme con la noticia que "en realidad" el autor de aquellos versos era un tal Lü Ch’iu. Dinastía Hsia”.

Y no sólo eso, sino que el libro, Poesía China (Ed. Gárgola, Bs.As., 2005) es la concepción y la invención de un antólogo chino llamado LaTis Chiá, también "responsable" del “desorden” con que presenta a una cantidad de poetas (apócrifamente) chinos.

Como afirma en el prólogo, “Entiendo, sin embargo, que no hay ‘progreso’ en poesía. Por lo tanto no existe orden que mostrar. Los poemas se insertan, por su cuenta, en determinados lugares”, lugares donde la memoria ubica o produce como invención al autor, a Alberto Laiseca, y donde éste a su vez, inventa a su antólogo, a dinastías y a cada uno de sus poetas.


La Gran Muralla

No es su costumbre,
pero la garza amarilla desplegó sus alas e inició anoche un vuelo nocturno.

No es frecuente en China;
pero a veces ocurre que alguien desarma la Gran Muralla
para que el corazón quede expuesto
y pueda volver a amar.


Un viejo maestro

Al final de las riberas del Ho,
como un genio fabuloso,
vivía un Viejo Maestro.
Diez milenios duró su existencia,
para dibujar cada ideograma demoraba cien años
y el largo poema aún no ha terminado.



El trueno de la seda

Escucho el trueno de la seda,
miro el brillo deslumbrador de esa piedra opaca
y huelo las escamas del pez de madera.
Sin embargo, no supe sentir a tiempo tu corazón.


El recuerdo de tu sonrisa

El rocío aumenta el peso de mi túnica.
El sueño danza lejos de mí
ignorando la entrada que le proponen mis ojos.
Sin embargo es preciso que descanse esta noche,
pues mañana deberé cruzar ese desierto de bambúes de arena.

Casi no tengo agua,
pero el recuerdo de tu sonrisa
puede cambiar la desesperación y el destino.

Cho Tang. Dinastía Chin.



El crecimiento de las grandes aguas

Por ti me he vuelto extravagante
como un diablo extranjero.
Miro tus ojos y veo florestas oscuras con algo de amarillo.
Senos infantiles pero de inmensos vértices;
pies diminutos y perfectos.
Entre tus piernas una pequeña Diosa China desnuda.
Cuán clamoroso el brote de bambú,
el marfil rosado,
con que la deidad se corona
como atributo divino.
Me fascina tu pelo negro
sobre la convulsión marrón de los tapices.
Pero Grandes Oídos captan el roce de los dedos
antes de que éstos lleguen a tocar la piel.
Te miro en público y mi corrección se altera.
Sé demasiado bien que múltiples ojos lo registran,
mientras las verdes aguas de la vergüenza
amenazan tragarnos.
No comprendo por qué,
a causa de mi condición femenina,
y de tu Origen Celestial,
sería mal visto si dijese
que eres encantadora.

Poema escrito por una cortesana desconocida del palacio de Nancia a la Reina.


Árbol ciruelo

Digo "te amo" y tú sonríes,
pero al minuto siguiente
tu rostro afila el borde de una larga sombra.
¿Deberé decir "me fastidias"?
quizá así, luego de tu pena,
tengamos por delante un día luminoso.
¿Deberé talar el único árbol ciruelo de mi jardín,
para ganar benevolencia ante la arrogancia del bosque?



Arreglos de paisaje en miniatura

Tomo un puñado de tierra y hago creer a quien mira,
que se trata de una montaña.
Ella toma una copa labrada, llena de agua,
y la convierte en un río.
Ayer la vi
y acordamos transformar algo entre los dos
para burlar a los Seis Demonios del desierto.

Ho Yuan Chen. Dinastía Legendaria.





La Yapa

1-  El terrorífico cuento La gallina degollada de Horacio Quiroga, magistralmente narrado por Alberto Laiseca https://www.youtube.com/watch?v=BeatD1AiRfo

2-   El corazón delator de Edgar Allan Poe, magistralmente narrado por Alberto Laiseca https://www.youtube.com/watch?v=qWGKr2D9K1E

3-  Por el Día del Lector, que se celebró el jueves 24 de agosto en homenaje al natalicio de Jorge Luis Borges, acerco esta foto personal, que me fue obsequiada por mi amigo Bernardo Ezequiel Koremblit (el de la izq de la foto). En el centro un Jorge Luis Borges muy sonriente y atento, y hablando y leyendo una conferencia, Victoria Ocampo. 







Aviso parroquial

La Fundación Argentina para la Poesía convoca a presentarse a los dos certámenes para poesía inédita, 2017, ambos con cierre de inscripción el 31 de agosto 2017. Cierra esta semana. Uno, Premio estímulo para jóvenes, de 18 a 40 años. El otro, el clásico premio de la FAP, dedicado este año a la memoria y obra de Alfredo De Cicco. 

Consultá bases de cada concurso aquí:





 ¡Nos deseo una muy buena semana poética! 
Y para los talleristas que quieran, ¡suban sus poemas!! :)