jueves, 11 de agosto de 2016

Clase N° 17 /año 3 - jueves 4 de agosto 2016

Crónica de una nueva experiencia

ATRAVESADOS POR LA TECNOLOGÍA:

PRIMER TALLER LITERARIO 
POR RADIO
VÍA STREAMING


Vía Streaming por www.onradio.com.ar los jueves de 18 a 19 hs, horario de la Argentina.

Es y fue un volver a empezar. Porque como decía Marshall McLuhan, el medio es el mensaje.
Es que el jueves pasado comenzamos una interesante experiencia: un taller de lectoescritura online, que suponemos es el primero en su género. Un nuevo medio para trasvasar de manera global una comunicatividad interactuada, como lo es todo saber enseñable, que sin duda se irá construyendo y mejorando sobre la marcha.
Con emoción caótica resultó la primera transmisión. Señalamos una vez  más como un mantra nuestro credo: un poema es una emoción contada. Y desde allí partimos.




Como miembros de la Comisión Directiva de la FAP –Fundación Argentina para la Poesía– nos dieron la bienvenida a esta nueva plataforma para esta primera transmisión del taller online Abordajes poéticos la vicepresidenta de la Institución, Sra. Lidia Vinciguerra y el secretario de la FAP, Sr. Norberto Barleand. Y estuvieron presentes los asistentes al taller, a quienes allí presentamos: Anna Martelli, María Gold, Alejandro Biedma, Alba Estrella y Gabriel Cherulñec. Como siempre, la atenta Norma Belleri nos sirvió café al gusto de cada uno.
La inmanente a nuestro espíritu música de Astor Piazzolla nos bendijo tanto al comienzo como al final del programa-taller.
En algún lado quedó grabado el audio del programa, a la espera de que sea colocado quizá en alguna plataforma accesible a todos. Mientras e igualmente, seguiremos subiendo las clases de la más clásica manera del periodismo gráfico: ésta.

Como señala en su estatuto fundacional: 


La Fundación Argentina para la Poesía (FAP) es una institución sin fines de lucro cuyo propósito es promover la poesía, ayudar a sus cultores mediante la organización de concursos, premios, becas, conferencias, congresos y hacer público el reconocimiento a quienes contribuyeron, sin ser poetas, a difundir la poesía. 


Y claro que hablamos de poesía. Y de nuestra poeta invitada para la ocasión: María Elena Walsh, de la que sólo pudimos leer un par de poemas. Es que el tiempo físico del programa se nos escurrió entre los dedos del tiempo emocional y experimental.
Vimos ediciones diversas de sus obras y nos referimos a su trayectoria tanto literaria como artística. Recordamos apenas uno de los recursos estilísticos vinculados con su poesía: la prosopopeya.






María Elena Walsh (Ramos Mejía, Buenos Aires, 1° de febrero de 1930 – Buenos Aires, 10 de enero de 2011)

Aunque todos saben que no me gusta realizar tontos rankings, ella es una de nuestras grandes poetas. Fue poeta, música, cantante, compositora, periodista, crítica literaria. Nació en 1930 en Ramos Mejía, de padre ferroviario de ascendencia inglesa, y de ascendencia andaluza por parte de la madre.

El escritor Leopoldo Brizuela ha puesto de relieve el valor de su creación diciendo que «lo escrito por María Elena configura la obra más importante de todos los tiempos en su género, comparable a la Alicia de Lewis Carroll o a Pinocho de Carlo Colodi; una obra que revolucionó la manera en que se entendía la relación entre poesía e infancia».

En el panorama de la música infantil en Latinoamérica, ella se destaca junto a grandes maestros. Especialmente famosa por sus obras infantiles, entre las que se destacan el personaje/canción Manuelita la tortuga y los libros Tutú Marambá, El reino del revés, Dailan Kifki y El monoliso, es también autora de varias canciones populares para adultos, entre ellas las maravillosas Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno y El valle y el volcán.

Otras canciones de su autoría que integran el cancionero popular argentino son La vaca estudiosa, Canción de Titina, El Reino del Revés, La pájara Pinta, La canción de la vacuna (El brujito de Gulubú), La reina Batata, El twist del Mono Liso, Canción para tomar el té, En el país de Nomeacuerdo, La familia Polillal, Los ejecutivos, Zamba para Pepe, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la justicia, Canción de caminantes, etc. Entre sus álbumes destacados se encuentran Canciones para mirar (1963) y Juguemos en el mundo (1968).

La conocida película de dibujos animados Manuelita (1999), dirigida por Manuel García Ferré para el público infantil, se inspira en su famoso personaje y reúne sus canciones.

Hacia 1948 formó parte del movimiento literario de La Plata, que se reunió en torno al sello editorial Ediciones del Bosque, creado por Raúl Amaral. Esta editorial publicó algunas de sus obras poéticas. Entre 1951 y 1963 formó el dúo Leda y María junto a Leda Valladares y entre 1985-1989 fue designada por el presidente Raúl Alfonsín para integrar el Consejo para la Consolidación de la Democracia. Entre los artistas que difundieron el cancionero de María Elena Walsh se destacan el Cuarteto Zupay, Luis Aguilé, Mercedes Sosa, Jairo, Rosa León y Joan Manuel Serrat.
Durante toda su carrera publicó más de 20 discos y escribió más de 50 libros.

A lo largo de su vida formó pareja con la folklorista Leda Valladares, la directora de cine María Herminia Avellaneda y la fotógrafa Sara Facio, con quien vivió desde inicios de la década de 1980 hasta su muerte.

Su padre era ferroviario, y ambos, argentinos. Abuelos paternos ingleses y abuela materna andaluza. De la cultura popular inglesa, María Elena tomaría las nursery rhymes, tradicionales canciones para niños, como Baa Baa black sheep o Humpty Dumpty, que su padre le cantaba de niña, así como el hábito de las construcciones verbales que caracterizan al nonsense (el sin sentido) británico, como una de las principales fuentes de inspiración en su obra.

Fue criada en un gran caserón de Ramos Mejía, en el Gran Buenos Aires, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. La canción Fideos finos ("Voy a contarles qué había/entonces en Ramos Mejía") y su primera novela, Novios de antaño (1990), de raíz autobiográfica, están dedicadas a relatar y reconstruir los recuerdos de su infancia.

Tímida y rebelde, leía mucho desde adolescente. En 1945, a los 15 años, publicó su primer poema en la revista El Hogar (número dedicado a la primavera), titulado Elegía. Ese mismo año escribió también en el diario La Nación.

En 1947, con 17 años, sufrió la muerte de su padre y publicó su primer libro, un poemario titulado Otoño imperdonable, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía, aunque el jurado se excusó diciéndole que no le habían otorgado el primero porque era demasiado joven. 

Se trata de un libro notable, que llamó de inmediato la atención  en el mundo literario hispanoamericano. Reúne poemas escritos entre los 14 y los 17 años que sorprenden por la madurez expresiva y por un estilo natural, plenos de hallazgos y juegos líricos, como en «Término», donde se define a sí misma como «un sitio donde florecerá la muerte».

El libro fue elogiado por la crítica y por algunos de los más importantes escritores hispanoamericanos del momento, como Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Eduardo González Lanuza y Pablo Neruda.

Luego de finalizar sus estudios secundarios en 1948, y de recibirse como profesora de Dibujo y Pintura, aceptó la invitación de Juan Ramón Jiménez (autor de Platero y yo) de visitarlo en su casa de Maryland (Estados Unidos), donde permanecería seis meses durante 1949. Se trató de una experiencia compleja, porque dicen que Jiménez la trató impiadosamente, sin ninguna consideración por sus necesidades e inclinaciones personales. La propia María Elena describiría unos años después esa experiencia en estos términos:

                    
Cada día tenía que inventarme coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela. Me sentía averiguada y condenada. Suelo evocar con rencor a la gente que, mayor en mundo, tuvo mi verde destino entre sus manos y no hizo más que paralizarlo. Con generosa intención, con protectora conciencia, Juan Ramón me destruía, y no tenía derecho a equivocarse porque él era Juan Ramón, y yo, nadie. ¿En nombre de qué hay que perdonarlo? En nombre de lo que él es y significa, más allá del fracaso de una relación.

De vuelta en Buenos Aires y ya sobre el filo de la mitad del siglo, María Elena frecuentó los círculos literarios e intelectuales y escribió ensayos en diversas publicaciones.

En 1951 publicó su segundo poemario, Baladas con Ángel. El libro fue editado en un mismo volumen con Argumento del enamorado, del igualmente joven escritor Ángel Bonomini, quien por entonces era novio de María Elena. El volumen constituye un todo en el que dos enamorados intercambian sus emociones expresadas en versos.

En esta oportunidad Walsh recurre a la balada para construir su obra poética, una forma lírica erigida a partir de la musicalidad de su estructura, probablemente reflejando la influencia de Jiménez. Las mismas muestran a la poeta en un momento de optimismo y alegría inducido por el amor, pero a la vez dejan traslucir una insatisfacción de fondo que pronto estallaría.

Estas emociones pueden encontrarse en Balada del tiempo perdido, donde la escritora exterioriza la angustia que la venía acosando, calmada ahora por la llegada del amor:

Como a sus vanas hojas
el tiempo me perdía.
Clavada a la madera de otro sueño
volaban sobre mí noches y días.

Poblándome de una
nostalgia distraída
la tierra, el mar, me entraban en los ojos
y por ociosas lágrimas salían.


María Elena Walsh ("Balada del tiempo perdido", frag., en Baladas con Ángel)

 
María Elena Walsh parecía comenzar a definir su vida como una de las más prometedoras figuras del mundo intelectual porteño. Sin embargo, aunque nadie lo percibiera, se sentía asfixiada: por las represiones familiares y sociales relacionadas con una sexualidad que siempre mantuvo reservada a la intimidad, por los celos y pequeñas traiciones del mundillo cultural, y por un clima político polarizado entre peronismo y antiperonismo, tendencia esta última con la que se identificaba la joven.

En ese momento, su vida estaba a punto de pegar un notable viraje: formarán ella y Leda Valladares el dúo Leda y María. De allí en más, casi todo –vida y obra en MEW–  es conocido.

Lectura de la dedicatoria de Otoño imperdonable

Dedicatoria

Piénsame como en la fotografía
con mi perfil rondando tu apellido
Brizna desmemoriada que ha crecido
al lado de tu voz, amiga mía.

Yo soy aquella fiebre de papeles
que por los corredores de la escuela
admiraba tu mundo de acuarela
y la política de tus pinceles.

Soy el antaño de tus mediodías
y aquel afán donde te reconoces
quien buscaba tu voz entre las voces
y quién tanto lloró porque sufrías.

Mi corazón en todo te comprende
-desde su cerradura o con su llave-
pero perdónalo porque no sabe
en dónde acabas tú y empieza el duende.

Digo que eres sostén y nervadura
de esta riqueza que no llamo mía
porque eres la verdad de mi alegría,
porque estoy reclinada en tu dulzura.

No encuentro nada venturoso y nuevo
que presida el candor de mi confianza
alargaré en tu nombre la esperanza
hasta pagarte lo que no te debo.

En la ciudad de mi palabra fría
ardiendo está tu ausencia y tu latido.
Mucho antes de partir me habré perdido
sin tu mano en mi mano, amiga mía.

Danza con mi paraguas arlequines
prende mi luz y mírate en mi espejo
De todo me desprendo y te lo dejo:
la lapicera, el canto, los patines.

Te estoy queriendo, única y primera
desde mi soledad exagerada.
Siempre estaré de frente en tu mirada
y asistiendo a tu sombra verdadera.

Dame la mano y vamos a algún lado
con los pinceles como pasaporte
Las dos con una brújula sin norte
Las dos con un reloj equivocado.

El poema está estructurado en 10 estrofas de cuartetos endecasílabos.
Quién es la amiga suya: la poesía, sin dudarlo. Y en aquel último cuarteto, desde el primer verso que señala: Dame la mano y vamos a algún lado… está pergeñado ya el título y la síntesis de aquel bello poema titulado Dame la manos y vamos ya.

Fue rebelde, sensible y solitaria. Escribió sonetos, fue miembro de la generación del ´40.



La consigna para nuestro siguiente encuentro es escribir un poema o un texto de prosa poética “a la manera de”, en este caso, a la manera de María Elena Walsh. ¿Por qué? Porque aprendiendo y aprehendiendo la poética, es decir la manera de escribir de otros, allí comenzaremos a darnos cuenta y descubrir nuestra propia escritura.

Nuestra cita es aquí, recuerden:

 Vía Streaming por www.onradio.com.ar los jueves de 18 a 19 hs, horario de la Argentina.



Y un testimonio al final de la jornada, 
en la puerta de la radio. 


Al salir del primer "Abordajes Poéticos" Taller de la Fundación Argentina para la Poesía en su nuevo formate online, guiado por la poeta Sandra Pien.
Norberto Barleand-Alba Estrella-María Gold- Sandra Pien y quien sube esta imagen (Lidia Vinciguerra)





...y ahora yo tomo la foto y se une al grupo Gabriel Cherulñec




¡Gracias, Lidia!


  ¡Buena semana poética para todos! 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario