martes, 20 de junio de 2017

Clase N° 2 /año 4 - martes 13 de junio 2017

A LA BÚSQUEDA DE
 LA PROPIA VOZ
Y
DEL HILO DE ARIADNA

Virginia Woolf sabe –y nos lo dijo– que todo escritor necesita un cuarto propio para escribir. Claro, porque ella había encontrado antes su propia voz y quería expresarla y expresarse allí.

Abrimos con un poema no buscado como tal. En realidad, es la primera solapa del libro De Narciso a las selfies, de Carlos Gorostiza, bello y único currículum, de alguna manera su testamento poético, el de un hombre pleno y vital a los 96 años y a la manera de Oliverio Girondo (abajo, más referencia a esta obra).


Mi currículum

Nací, lloré, grité, chupé,
comí, pataleé, pedí, reclamé,
bebí, oriné, defequé, me reí,
sentí, toqué, olí, gusté,
hablé, escuché, jugué,
aprendí, crecí, creé, creí,
dañé, castigué, perdóné,
amé, acaricié, odié,
protesté, forniqué, viajé,
destruí, construí, escapé,
enfrenté, olvidé, recordé,
enfermé, curé, temblé, dudé,
claudiqué, luché, maté, robé,
engañé, soñé, desprecié,
admiré, blasfemé, oré, canté,
gocé, sufrí, pensé, envidié,
di, recibí, peleé, gané, perdí,
afirmé, negué, acepté, callé,
trabajé, enseñé, iluminé,
ensombrecí, inauguré,
clausuré, defraudé, respondí,
acerté, erré, ayudé, ensucié,
limpié. Y ahora espero.

Carlos Gorostiza


Taller de este martes 13 de junio, no te cases ni te embarques por partida doble. Ni los martes, orquídeas. Tampoco, hoy no, porque es el día del escritor en la Argentina, en memoria de Leopoldo Lugones, que había nacido en Villa María del Río Seco, Córdoba, en 1874, y de cientos de tantas y tantos que nos precedieron en este hilo de Ariadna que nos sostiene en la palabra.

A saber:
Hoy, 2017, es también el centenario del nacimiento de Augusto Roa Bastos, el gran escritor paraguayo, y en 1888 en Lisboa había nacido el que era muchos en él mismo: el gran Fernando Pessoa, y en 1865 en Dublin William Butler Yeats, y en 1910 en La Coruña, Gonzalo Torrente Ballester, y en 1926 aquí, en Buenos Aires, Dalmiro Sáenz, y tantos otros más que segura e injustamente no recordamos.

Siempre estamos a la búsqueda de la propia voz. Y todo nos muestra, todo habla de nosotros. Los objetos, por ejemplo, nos dicen, nos nombran, aunque no nos demos cuenta. Y no lo digo yo solamente, lo dice también por ejemplo el escritor inglés Graham Swift (abajo, en la Yapa).


A partir de una antología de poetas que escriben acerca de autos, que acaba de aparecer, les contaré de un poeta italiano que a principios del siglo XX se enamoró de la velocidad y le cantó, y también lamentablemente a la guerra y al fuego: Filippo Tommaso Marinetti.

Personaje sumamente controvertido y excéntrico, Marinetti (Alejandría, 1876 - Bellagio, 1944) fue poeta, escritor y dramaturgo en lenguas italiana y francesa y dio vida al movimiento futurista, manifestación de una profunda exigencia renovadora de las formas expresivas. Y ese es su valor desde lo poético.
El futurismo es el primer movimiento artístico que se organiza como tal, se reconoce y se define en 1909 a través del Manifiesto futurista, que publica el poeta Marinetti. Busca el escándalo, admira la velocidad y la tecnología, las señas de identidad del mundo moderno y pretende romper con el pasado. Nada del pasado merece la pena ser conservado, dice. Condenan a los museos, a los que considera como cementerios. Pretenden, y valoran la originalidad por encima de todo.
Este movimiento estético buscaba romper con la tradición, el pasado y los signos convencionales que la historia del arte consideraba como elementos principales a la poesía, el valor, la audacia y la revolución, pues pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada irreverente.
Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración por la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.
Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. Se recurría, de este modo, a cualquier medio expresivo (artes plásticas, arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine, música, poesía) capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir un nuevo orden en el mundo. Marinetti recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto de 1910.

Teniendo en cuenta la apoteosis y glorificación que hace Marinetti de la velocidad y la máquina por sobre todo, tomaremos un tema absolutamente imprescindible para todos nosotros hoy: el celular. Podríamos contar por ejemplo cómo nos vinculamos con él, qué dirá ese poema en que lo incluyamos para que nos muestre desde el objeto más utilizado hoy en día. Veremos qué sale en nuestra ejercitación.

Mientras, primeramente leeremos a Marinetti (también, más abajo) y luego, para comparar cien años después y el diferente tratamiento que estos poetas contemporáneos hacen acerca del mismo tema, algunos poemas de la antología titulada Los autos (poemas a cuatro ruedas), Ed. en Danza.




De María Teresa Andruetto
Citroën
Regresábamos en un Citroën
rojo, desde una laguna de sal,
un pueblo ahora de fantasmas,
a nuestra casa, en la luz. Y él
cantaba, de viva voz, como
nunca cantaba, voglio vivere
Cosí, con il sole in fronte, y
mi madre y nosotras también
cantábamos.


De Edgar Bayley
Un viaje (fragmento)
[.] vamos a llegar
más despejados
es de noche al costado
del camino
lo sé
hay mucho verde
y flores
en la temporada
para qué apurarnos cada uno
piensa las hemos abandonado
es temporada cuando viajamos
en este viejo carretón con motor
o coche o auto o
como quieran llamarle a esto
que responde y anda.


De Joaquín Valenzuela
Renault 12 gris modelo 90
No iré lejos con este cascajo
Todo en él se cae a pedazos
No hay modo posible de recuperar
Esta masa de fierros
Vencida por el tiempo
Y tantos dueños
Que la sometieron al rigor
De las rutas argentinas
Hasta el fin
Y ahora que no arranca.
Carlos Núñez
Auto en la tarde pueblerina
eso que decís perro es una cinta
de transmisión por la boca cinta que
apretó el pedal entre los dientes una
junta sin aceite
compresión el
corte de pecho esa angina
de bocinazo no es un perro
son los motores de la
siesta echando frenos

De Adrián Desiderato
Playa de estacionamiento
Subió en un ford futura
en un rambler ambassador
en un Torino gran routier
después en un peugeot 504
un fiat 1600
un mercedes dos veinte
luego en un chevrolet super sport
en un volkswagen importado
en un dodge polara
cuando dieron las 20
subió a su corazón
y se fue silbando hacia lo humilde.



Respecto de la consigna de la clase pasada: cada uno de los miembros del taller lee uno o dos poemas que trabajaron acerca del tema: mirarse al espejo y escribir qué se ve.




El libro recomendado de la semana es

De Narciso a las selfies, de Carlos Gorostiza, Ed. Eudeba, 2016.

Dice en su contratapa:
El último libro que escribió el gran dramaturgo Carlos Gorostiza antes de morir y su único ensayo. Se trata de una reflexión escrita o un “travieso paseo” por la historia universal en el que analiza la visión que tiene el hombre sobre sí mismo, así como la constante búsqueda que hace con el objetivo de conocerse. ¿Por qué Narciso? Porque a pesar de ser un personaje nacido de la mente de los mitólogos, su esencia fue cobrando vida a través de los años.



La Yapa
1- Graham Swift: «Todos los escritores tienen que encontrar su propio lenguaje»

«La gente tiene en su interior más de lo que dice, muestra e incluso sabe. No lo expresan porque no llega la oportunidad, así que una de las funciones de la ficción es sacar a la luz esas vidas ocultas y darles voz. Contar historias que de otro modo no habrían sido contadas», señala el autor de «Últimos tragos». Así, convencido de que su trabajo consiste en atravesar el plano físico de la realidad para explorar interioridades y explicar «esa historia que nunca se va a contar», el autor británico ha entregado una novela breve y concisa que, asegura, «tiene la capacidad, complejidad, riqueza y profundidad de una novela de pleno de derecho».
Una apuesta por la contención y la economía narrativa -«¿por qué decir algo en cinco páginas si lo puedes decir en una?», se pregunta- tras la que se esconde su peculiar concepción de la literatura. «Al final, no creo que escribir tenga que ver con las palabras, sino con lo que subyace tras las palabras -asegura-. La buena literatura utiliza las palabras para capturar algo que va más allá. No se trata de colocar al lector ante una amalgama de palabras, sino de llevarle de un sitio a otro utilizando la página como conducto». Es así como en «El Domingo de las Madres» recorremos toda la vida de una Jane que hace de Joseph Conrad su modelo de conducta literaria. «Conrad era polaco, y tuvo que cruzar la barrera del lenguaje. En cierto modo, todos los escritores tienen que encontrar su propio lenguaje», sentencia.

Graham Swift (Londres, 1949)



2- Características del Futurismo, su manifiesto y un poema de Marinetti
Entre las características que  pueden permitir clasificar el movimiento, podemos destacar las siguientes:
– Exaltación de la originalidad.
– Estructuras del movimiento: tiempo, velocidad, energía, fuerza, etc.
– Contenido relacionado con el mundo moderno, las ciudades y los automóviles, su bullicio y dinamismo. Así como máquinas, deportes, guerra, etc.
– Utilización de formas y colores para generar ritmos.
– Colores resplandecientes
– Transparencias
– Multiplicación de líneas y detalles, semejantes a la sucesión de imágenes de un caleidoscopio o una película.

EL MANIFIESTO FUTURISTA (1909)


1.Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.

2. El coraje, la audacia, la rebelión, serán elementos esenciales de nuestra poesía.

3. La literatura exaltó, hasta hoy, la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de corrida, el salto mortal, el cachetazo y el puñetazo.

4. Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza, la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo… un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia.
5. Queremos ensalzar al hombre que lleva el volante, cuya lanza ideal atraviesa la tierra, lanzada también ella a la carrera, sobre el circuito de su órbita.

6. Es necesario que el poeta se prodigue, con ardor, boato y liberalidad, para aumentar el fervor entusiasta de los elementos primordiales.

7. No existe belleza alguna si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra. La poesía debe ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para forzarlas a postrarse ante el hombre.

8. ¡Nos encontramos sobre el promontorio más elevado de los siglos!… ¿Por qué deberíamos cuidarnos las espaldas, si queremos derribar las misteriosas puertas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto, porque hemos creado ya la eterna velocidad omnipresente.

9. Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo– el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio de la mujer.

10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y contra toda vileza oportunista y utilitaria.

11. Nosotros cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las marchas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas, cantaremos al vibrante fervor nocturno de las minas y de las canteras, incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas, devoradoras de serpientes que humean; a las fábricas suspendidas de las nubes por los retorcidos hilos de sus humos; a los puentes semejantes a gimnastas gigantes que husmean el horizonte, y a las locomotoras de pecho amplio, que patalean sobre los rieles, como enormes caballos de acero embridados con tubos, y al vuelo resbaloso de los aeroplanos, cuya hélice flamea al viento como una bandera y parece aplaudir sobre una masa entusiasta. Es desde Italia que lanzamos al mundo este nuestro manifiesto de violencia arrolladora e incendiaria con el cual fundamos hoy el Futurismo porque queremos liberar a este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios. Ya por demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de ropavejeros. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren por completo de cementerios.

 A MON PÉGASE  L’AUTOMOBILE


¡Dios vehemente de una raza de acero,
automóvil ebrio de espacio,
que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes!
¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua,
nutrido de llamas y aceites minerales,
hambriento de horizontes y presas siderales
tu corazón se expande en su taf-taf diabólico
y tus recios pneumáticos se hinchen para las danzas
que bailen por las blancas carreteras del mundo!
Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas
con embriaguez el Infinito liberador!
Al estrépito del aullar de tu voz…
he aquí que el Sol poniente va Imitando
tu andar veloz, acelerando su palpitación
sanguinolento a ras del horizonte…
¡Míralo galopar al fondo de los bosques!...
¡Qué importa, hermoso Demonio!
A tu merced me encuentro… ¡Tómame
sobre la tierra ensordecido a pesar de todos sus ecos,
bajo el cielo que ciega a pesar de sus astros de oro,
camino exasperando mi fiebre y mi deseo,
con el puñal del frío en pleno rostro!
De vez en vez alzo mi cuerpo
para sentir en mi cuello, que tiembla
la presión de los brazos helados
y aterciopelados del viento.
¡Son tus brazos encantadores y lejanos que me atraen!
Este viento es tu aliento devorante,
¡insondable Infinito que me absorbes con gozo…
¡Ah! los negros molinos desmanganillados
parece de pronto
que, sobre sus aspas de tela emballenada
emprenden una loca carrera
como sobre unas piernas desmesurados…
He aquí que las Montañas se aprestan a lanzar
sobre mi fuga capas de frescor soñoliento…
¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!...
¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths
que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos,
ya desfilasteis… ya estáis ahogadas
en la madeja de las brumas!...
Y vagamente escucho
el estruendo rechinante producido en las carreteras
por vuestras Piernas colosales de las botas de siete leguas…
¡Montañas de las frescas capas de cielo!...
¡Bellos ríos que respiráis al claro de luna!...
¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope
de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías,
¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos
y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre?
¡Acepto con Vosotras la opuesta,... Estrellas mías …
¡Más pronto!... ¡Todavía más pronto
¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo
¡Soltad los frenos!... ¡Qué! ¿no podéis?...
¡Rompedlos!... ¡Pronto!
¡Que el pulso del motor centuplique su impulso!
iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda!
¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente
por la escintilante plenitud
de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul!


Filippo Tomasso Marinetti



  


¡Nos deseo muy buena semana poética, buen invierno para el Hemisferio Sur y buen verano para el Hemisferio Norte de este bendito planeta azul nuestro!


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1 comentario:

  1. Ejercicio de instrospección poética

    Nací en un mundo
    en blanco y negro
    y papel brillante.
    Las bombas caían en olvidos
    de memorias ausentes.

    Crecí en un país jardín de infantes
    rodeado de inquietas
    máscaras de yeso
    y tibias tardes
    de lejanos recuerdos.

    Esquivé alcantarillas,
    tribunas
    y la apacible costumbre
    de amanecer
    en el mismo continente.

    Cumplí con mis antepasados
    y también los defraudé.
    Ellos también.

    Jirones de árboles, libros
    hijos, y un par de pergaminos
    ajados de exilio
    se ven en mi camino.
    Y el camino,
    el camino
    no se termina.

    Ejercicio 2

    El celular de Marinetti
    V2

    No necesito la tele.
    No necesito al mundo.
    No necesito hablar con nadie.
    No te necesito a vos.
    Ni siquiera a vos.

    La cola del supermercado no me afecta:
    Mi pantalla de 4” siempre ofrece un libro para leer.
    Una casi sempiterna cortina de música
    Me protege del parlamento prefabricado
    que interpreta, sinfónica, la gilada que me rodea.

    No hay conocimiento que se me escape
    Si quiero saber cuándo cae
    el cumpleaños de Homero,
    la composición química del aburrimiento
    o la décima sinfonía de Magritte
    ingreso al oráculo de Google o al de Yahoo.

    Mi celular sabe dónde estoy, a dónde voy
    a qué hora y con quién.
    Veo a mis hijos todo el tiempo
    atrapados bajo el protector de pantalla

    Mi celular desafía la memoria, la sensibilidad, el contacto físico.
    Y gana. Casi siempre.

    Y cuando se te pase la chinche luego de leer estas líneas
    Podremos encontrarnos.
    A través del celular.


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